Justicia
Señor director:
Hay que insistir en que la Justicia dominicana, en los últimos años, se está mostrando como una institución que no toma forma de lo que dice ser, sino que, por el contrario, retrocede.
A finales de la década de 1990, se pensaba que iba a echar adelante y que contribuiría a fortalecer el cuadro institucional en nuestro país.
El complemento de todo esto es un Ministerio Público que también responda como debe ser, un Ministerio Público independencia, compuesto por magistrados probos, y es penoso, pero también eso aquí hace falta.
Son recientes las denuncias sobre las acciones de fiscales politizados que amenazan a los jueces para lograr que dicten sentencias graciosas. Sabemos que hay oficinas de abogados que buscan fallos que favorezcan a sus defendidos.
Cuando en el año 2011 (en el mes de diciembre). Fueron sustituidos los miembros de la Suprema Corte de Justicia que dejó instalados, (nunca debió ser sin tiempo) la reforma que comenzó a aplicarse a finales de la década de 1990, la membrecía del tribunal fue seleccionada entre los abogados amigos del doctor Leonel Fernández, quien saldría de la presidencia de la República un año después, no sin antes blindarse judicialmente.
Hoy, es difícil pensar en la existencia de una justicia independiente. Parece una utopía, pero se muestra cada día más lejana la materialización de tan importante sueño.
En la ciudadanía, se siente el desamparo. Realmente, la gente no sabe a quiénes acudir, y, cuando ocurre algo que afecta directamente a la institucionalidad, la situación se torna todavía peor, porque ahí sí que se nota la parcialización. Salen favorecidos siempre quienes no deben ser favorecidos, y el perjuicio que se crea a muchos ciudadanos, es para tomarlo en cuenta.
Insisto en todo esto, sobre todo porque lo creo oportuno cuando veo lo que ocurrió en Puerto Rico con el caso de José David Figueroa Agosto, cuyo abogado fue detenido.
Aquí, no se ha hecho nada por determinar la verdad de ciertos hechos, por saber si hay funcionarios civiles y militares involucrados en los manejos del capo boricua.
Es importante que aquí también se den pasos, que las instituciones pierdan el miedo de dar pasos hacia su propia depuración.
Si la Justicia no hace eso, nunca se podría considerar una institución moderna.
Atentamente,
Rafael Domínguez.
Santo Domingo.
