Opinión

CARTAS DE LOS LECTORES

CARTAS DE LOS LECTORES

“La hora dominicana”
Señor director:

Es bien conocida la expresión “a hora dominicana” lo que significa básicamente que alguien planifica una cita o actividad, pero su tiempo parece dilatarse, para colmo de males solo después de haber esperado entre 40 y 50 minutos es que se informa que el sistema de referencia temporal pautado es distinto al GMT y ¡Einstein con la ilusa idea de que el tiempo pasa al mismo ritmo en todos los relojes del planeta!
La descabellada idea de tener una hora dominicana, y que la misma sea tomada como excusa para irrespetar el tiempo ajeno es motivo de preocupación, puesto que refleja un grave problema de identidad nacional, por mi parte yo soy dominicana y no soy para nada impuntual, lo mismo pasa con otros/as compatriotas. ¿Acaso ser puntuales nos resta dominicanidad? ¿Por qué debemos acoger este desagradable antivalor como un aspecto definitorio? Cuando es evidente que las sociedades más desarrolladas han cultivado a través de su historia el respeto al tiempo como un valor principal, al pensar en una persona inglesa nos llega la imagen sobria, rígida y exacta de un gabán, una sombrilla y un reloj que marca en punto, o vemos el reloj de Londres o el observatorio de Greenwich desde donde se mide el tiempo universal.
Qué decir de Japón, la cuna de la tecnología, para un japonés esperar a otra persona tiempo después de la hora acordada es una humillación y falta grave que significa la ruptura inmediata de cualquier relación personal o de negocios.
Entonces, ¿Por qué aferrarnos a tener una hora dominicana? Una amiga gritó en una clase “Después de la hora no es la hora, antes de la hora no es la hora; la hora es la hora”. Puntualidad no implica estar necesariamente media hora antes, aunque sea de la preferencia de muchas personas para evitar imprevistos que le puedan retrasar, ser puntual significa entender que en un mundo en donde todo apunta a ser exacto e inmediato, vale respetar y valorar el tiempo, esto si pretendemos dejar de ser un país “en vías de subdesarrollo”.

Atentamente,
Lauristely Peña Solano.

El Nacional

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