Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Paradas secuestradas
Señor director:
Resulta preocupante que las paradas instaladas por la Oficina Metropolitana de Servicio de Autobuses (Omsa) estén ocupadas por decenas de vehículos del transporte público, especialmente por los llamados “carros piratas” y minibuses de distintas rutas. La situación comienza a producirse también en las estaciones de las dos líneas del Metro de Santo Domingo, sin que ninguna autoridad intervenga a fin de evitar que esos servicios sean arrabalizados como ha ocurrido con otros.

Digo que la situación es preocupante porque los usuarios de los servicios de transporte de la Omsa y del Metro, enfrentan dificultades para abordar los autobuses y para entrar y salir a las estaciones del Metro.
Algunas estaciones del Metro, como la Taíno, en la avenida Máximo Gómez, con Nicolás de Ovando, han sido convertida en un estacionamiento de carros del concho que viajaban Villa Mella, y de taxistas de distintas compañías.
Ni hablar de las estaciones del Metro de Villa Mella, como La Mamá Tingó, o la Jose Francisco Peña Gómez, en la avenida Hermanas Mirabal a la entrada de Guarícanos, donde es casi imposible transitar por el desorden.

El problema es mayor en las paradas de la Omsa, como por ejemplo la instalada frente a Megacentro, en la avenida San Vicente de Paul, en Los Mina, que ha sido arropada por los choferes del concho.

Lo más grave del caso es que en esa zona de Los Mina trabajan más de diez agentes de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) cuya labor, al parecer, no tiene nada que ver con imponer el orden en las paradas de autobuses y estaciones del Metro.
Es lamentable que los agentes de Amet no sean suficientes y que además se vean compelidos a prestar servicios en lugares como el Centro de Los Héroes y otras zonas donde se mueven dirigentes políticos y funcionarios.
Al parecer no sabemos quié es lo que debemos hacer ni cuiándo.

Un agente de Amet de servicio en Santo Domingo Este asegura que ese problema no quedará resuelto por ahora, debido a que la mayoría de los conductores de “carros piratas” son guardias y policías que salen a conchar en sus horas libres.  Si el desorden comienza por quienes deben imponer el orden, ¿qué le queda a la ciudadanía?.

Atentamente,
Ruddy Germán Pérez

El Nacional

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