El PRSC
Señor director:
Pasadas las elecciones presidenciales del 2012, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), ha manifestado su determinación de participar con candidaturas propias, incluidas las presidenciales, en nuestro próximo certamen electoral del 15 de mayo de 2016. Hace tiempo debieron asumir esa postura.
En esa dirección, el PRSC, viene desarrollando una línea política programática, una estrategia política, tendente a la consecución de tan elevada meta: concurrir solos a las próximas elecciones del 16, sin alianzas, o más bien, si las hubiere, encabezándolas ellos.
El reformismo desarrolla, a nivel nacional, una gran ofensiva en el trabajo político de campo, sin descuidar el trabajo político de gabinete y lo mediático.
Al través de una comisión integrada por Ito Bisonó, Sergia Elena, Louis Bogaert y Joaquín Ricardo, el PRSC realiza una intensa labor a nivel nacional de recuperación y reencuentro de la dirigencia y militancia de este partido que se había marchado o distanciado del mismo.
El subsecretario general de esta organización, Louis Bogaert, promueve una gran movilización de toda su militancia en todo el territorio nacional y trabaja en la apertura de nuevos locales y en el acondicionamiento de los ya existentes, dando cumplimiento a instrucciones del presidente del PRSC, Carlos Morales Troncoso.
Ciertamente, se ve, se percibe un gran dinamismo y entusiasmo en toda la dirigencia y militancia reformista fruto de toda esta estrategia y todo este trabajo que aquí comento. En donde cabe resaltar el destacado rol que ha estado jugando Louis Bogaert, quien se perfila y surge como una de las nuevas estrellas del firmamento reformista.
Atentamente,
José Vicente Calderón R.
Periodista
Rechaza modales
Señor director:
Un dato adicional para conocer al señor Miguel Vargas Maldonado, el «Súper yo del PRD», es la actitud asumida frente a mí por ese señor el pasado domingo cuando acudí a la funeraria Blandino a expresar las condolencias al compañero César Cabrera por la muerte trágica de su hijo Jonathan Cabrera.
Antes de llegar a César saludé a varios compañeros, seguidores de Vargas, y luego cuando llegué donde el afligido padre y le expresé mi solidaridad, me di cuenta de que a su lado estaba el señor Vargas, a quien saludé e incluso llamé «presidente», lo cual es una concesión, pero no obstante dirigir mi mano y mi mirada hacia él en actitud de saludo, el faraón no hizo caso.
Atentamente,
Rafael Peralta Romero
