¿Justicia denegada?
Señor director:
¿Qué podrá hacerse en este país? Presento algunas reflexiones sobre injusticias que me han afectado.
Primera reflexión: Un grupo compuesto por personas conocidas firmamos contrato con el ingenio Río Haina e hicimos una carretera de 29 kilómetros en Sabana Grande de Boyá. Al término de la misma, nos extendieron un cheque y al ir a cambiarlo al banco, la cuenta no existía, de ahí que, nos fuimos a los tribunales, pero, en 20 años, nada recibí.
Segunda reflexión: Otro grupo de cuatro individuos jóvenes que habían bebido de todo menos ron en un diciembre por la noche, transitaban en su automóvil en alta velocidad por la avenida George Washington, rumbo a Baní y, por los alrededores de la Feria chocaron fuertemente por detrás el automóvil que conducía mi hijo, quien iba acompañado de un amigo, lanzándolos al lado derecho de la avenida, en una honda zanja con las cuatro gomas hacia arriba. Salvaron sus vidas milagrosamente y luego de varios años en los tribunales, nada recibimos.
Tercera reflexión: Antes de construir los elevados, conducía mi automóvil de oeste a este por la avenida 27 de Febrero y, desde el Palacio de la Policía, por la calle Leopoldo Navarro, de una vía, subía un vehículo semipesado denominado uña. Al yo cruzar dicha calle, ese vehículo me dañó todo el lado derecho de mi carro y, luego de muchos años en los tribunales al final, nada recibimos.
Cuarta Reflexión: Otro de mis hijos compró a plazos una yipeta marca Suzuki (2002) en un dealer de la avenida Abraham Lincoln, y, al término de cuatro meses, saldó la deuda recibiendo la matrícula. Posteriormente, un día por la mañana en momentos en que su esposa, quien es decoradora, se parqueaba en la marquesina de su empresa, en el sector San Jerónimo, sorpresivamente apareció un grupo de asaltantes armados, acompañado de un alguacil ordinario y al desmontarse (fue empujada y le arrebataron las llaves y se llevaron la yipeta con dinero, prendas y telas dentro), aduciendo que ésta era propiedad de una empresa en Punta Caucedo, contraria a la de la matrícula. El alguacil fue cancelado y, tras cinco años de reenvíos en los tribunales, nada han resuelto todavía.
¡Ofrézcome cuantas barbaridades!
Atentamente,
Derqui Martínez
Santo Domingo

