Colectiva, Mujer y Salud (I)
Señor director:
El martes 17 se divulgó la carta enviada por el Nuncio Papal a los jefes de misiones diplomáticas en la República Dominicana con el propósito de justificar la pretendida exclusión del esposo del Embajador Brewster del coctel de año nuevo que el cuerpo diplomático tradicionalmente ofrece al Jefe de Estado (Ver Acento, febrero 18, “Suspenden coctel en honor de Danilo Medina por no invitar al esposo de Brewster”). Esto ocurre en medio del bochornoso affair Grimaldi que tan mal parados ha dejado a la Cancillería y al Gobierno dominicanos, aparentemente incapaces de imponer su autoridad ante un funcionario insubordinado cuyos actos lesionan gravemente los intereses del país. Ambas situaciones suscitan serios cuestionamientos sobre la relación Estado-Iglesia y sobre el auge del extremismo de derechas en el país.
Consideremos, en primer lugar, que al Nuncio le cabe la prerrogativa de organizar el homenaje al Jefe de Estado en su condición de Decano del Cuerpo Diplomático, un privilegio concedido a la Iglesia por el artículo 2 del Concordato de 1954. ¿Hay alguna razón válida para que este adefesio jurídico siga vigente más de cincuenta años después de la muerte del tirano, en un país que se dice laico y que consagra la igualdad de derechos ciudadanos en su Constitución?.
Aunque el Estado dominicano no es responsable directo del proceder ofensivo e injurioso del Nuncio ante el Embajador de EEUU, sí le cabe una responsabilidad indirecta en tanto y en cuanto es el Estado dominicano el que les impone a los representantes diplomáticos la autoridad privilegiada del Nuncio. Fue justamente el rechazo de muchos de estos diplomáticos al atropello perpetrado por el Nuncio contra Brewster lo que obligó a cancelar el coctel de Año Nuevo, lo que a su vez suscita otros cuestionamientos en torno a la diplomacia homofóbica que se practica en la República Dominicana, en particular: ¿Qué implicaciones pueden tener el affair Grimaldi y el coctelgate para nuestras relaciones diplomáticas con países que actualmente reconocen el matrimonio igualitario (como España, Argentina, Francia, Uruguay, Canadá, Holanda, Brasil, etc.), así como los que en el futuro próximo lo reconocerán?.
La ofensiva homofóbica contra el Embajador de EEUU protagonizada en las últimas semanas por Grimaldi y por el Nuncio (como antes por el Cardenal, que formuló declaraciones horripilantes en ocasión de la designación de Brewster) debe ser analizada en el contexto más amplio del auge actual de la ultraderecha en el país, así como de los vínculos de estos sectores con la jerarquía eclesial.

