El déficit
Señor director:
Ministros de los gobiernos pasados del PLD fueron ratificados por el presidente, y los del área económica eran unos ¨genios¨, pues no controlaron los gastos del Poder Ejecutivo como era su deber y, peor aún, no hicieron caso a los economistas independientes y de la oposición, quienes vaticinaban un enorme déficit fiscal. Ocurrió, y el presidente necesita dinero para cumplir sus promesas de campaña y tapar el hoyo que hicieron los ministros con sus cómplices los legisladores (mesiánicos), que estaban en todo menos en abogar por el cumplimiento de las leyes.
Ese dinámico dúo, responsable de ese déficit sin precedentes, abarrota los medios de comunicación motivándonos para que nos sacrifiquemos y sigamos apretándonos los cinturones los de clase media y pobre. Esos ¨dueños¨ del erario saben que no fuimos beneficiarios de la piñata en que lo convirtieron. Fueron ellos quienes atraparon los dulces. Por eso, eufóricos, aplaudían al presidente pasado cuando daba a entender en sus discursos que el país era un oasis, y concluía diciendo: E´ padelante que vamos. Hoy podemos afirmar que ese eslogan era para los ministros y legisladores, los únicos con su economía blindada, multimillonarios.
A esos bárbaros no se les zafa decir: ¨Como el déficit lo generamos nosotros con nuestra gula, boato y francachela, nos vamos a desprender de los bienes ilegales que adquirimos para que no paguen justos por pecadores¨. Eso es ¨pedir peras al olmo¨. Los seguiremos viendo pavonearse con cara de yo no fui y fresquecitos como una lechuga, porque para ellos no hay sanciones.
Los castigados seremos quienes, de tanto apretarnos la correa, nos hemos roto las tripas, y a muchos una septicemia nos despachará al más allá. Son pertinentes estas preguntas: ¿Por qué los peores administradores de erario no se callan un rato? ¿Hasta cuándo seguirán pensando que los no pertenecientes a su clan somos estúpidos?
Ojala el presidente se la juegue, porque estamos hartos de tantos abusos y ávidos de servidores en la cúpula, veraces, capaces y con moral y ética incuestionable; pues demasiado abundan los carentes de esos valores y dudamos que puedan ayudar a sacar el país del marasmo en que está, para enrumbarlo por senderos de progreso, lo cual redundará en beneficios de todos.
Atentamente,
Teresa Gómez.
Santo Domingo.

