Enfoque semanal
Señor director:
El presidente Leonel Fernández, al reunirse el pasado miércoles en el Palacio Nacional con altos oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, anunció que se propone introducir en el Congreso sendos proyectos para darles a los institutos castrenses, la organización que demandan los nuevos tiempos.
Las leyes orgánicas que rigen a nuestras Fuerzas Armadas y la que rige a la Policía Nacional, corresponden a organizaciones diseñadas hace más de 80 años, para funciones que ya han sido superadas.
Y aunque todavía la preservación de la integridad de nuestro territorio y la libertad de sus habitantes son tareas de primer orden, hay actividades, como la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado, así como la defensa de la frontera terrestre, que reclaman de la gente de uniforme otras destrezas y capacidades.
Los sueldos son ridículamente bajos, y eso es caldo de cultivo para la corrupción, ya que los rangos y posiciones no se obtienen por méritos o por antigüedad, sino mediante el soborno y las coímas
Uno de los puntos neurálgicos a resolver es el del tiempo de servicio activo, y la edad de cada oficial, para ser puesto en retiro. Con 50 mil miembros, hay hoy cien generales y ochocientos coroneles y tenientes coroneles, todos resistidos a que se les pensione hasta que no alcancen el generalato, para garantizarse la debida solvencia económica.
En Venezuela, Perú, Argentina y Chile, cuando el presidente de la República, en su condición de Comandante en Jefe decide nombrar Jefe de Estado Mayor a un oficial superior, automáticamente, aquellos que figuraban en el escalafón por encima del oficial ascendido, son puestos en retiro, para dar oportunidad a que los jóvenes subalternos suban de rango, y no existe la mala práctica de volver a poner en servicio activo a quienes han sido pensionados.
Estoy seguro de que los proyectos que prepara el presidente Fernández, estarán dotados además del mayor espíritu de solidaridad con quienes han dedicado sus mejores años a la honrosa tarea de velar, con las armas en las manos, por los supremos intereses de la patria.
Hacer de cada institución armada un núcleo táctico, bien entrenado y mejor armado, para responder de inmediato a cualquier emergencia, es tarea insoslayable.
Atentamente,
Julio César Jerez Whisky
Santo Domingo

