El Código del Menor
Señor director:
Diversos sectores del país demandan de las instituciones y autoridades competentes la modificación del Código del Menor. Entidad como UNICEF, religiosos y profesionales reconocidos de diversas áreas se han pronunciado, unos en contra y otros a favor de que la Ley 136-03 sufra cambios, básicamente aumentando las penas a los menores que delinquen. Unos plantean que aumentar las penas no reduce la delincuencia, mientras otros aseveran lo contrario.
Recientemente leí de una Psicóloga de Santiago que los menores son cabezas de adultos en cuerpos de niños. Y si es así, ¿por qué no se sancionan como adultos, si ellos piensan y actúan como tal? Los adversos a la modificación deberían ponerse en los zapatos de las víctimas frente a menores que ponen en zozobra a comunidades enteras, a veces con crímenes horrendos y sin arrepentimiento alguno. Expertos en el desarrollo anatómico humano han afirmado que a partir de los 15 años el cerebro del adolescente está debidamente desarrollado. Volvamos a la pregunta ¿Por qué no se sancionan como adultos? Y, ¿Por qué no se legisla perseguir a los autores y asesores intelectuales de los menores delincuentes? Atendiendo a la menoría de edad, ¿Por qué no se les aumenta responsabilidad a los padres de esos menores, tomando como partida el artículo 69 y sus párrafos de la ley que rige esa población?
¿Qué haría usted si le asesinan un familiar, ya los tres meses o tres años ve a los asesinos pasearse por su comunidad como si nada? Para paliar el daño irreparable a la familia y como ejemplo a la sociedad, lo menos que se requiere es la privación de libertad por un periodo mayor. La demanda de aumento de las penas creció a raíz de someter a la justicia un grupo de menores que asaltó y asesinó taxistas, llegando a cargarse siete víctimas mortales y unos cantos sobrevivientes. Fueron sentenciados a pena de tres a cinco años. Era una banda organizada que actuó con premeditación y alevosía contra chóferes. Ahora una reflexión al Ministerio Público, la Policía N., Sistema Judicial y Congreso Dominicano… ¿Qué hacer con los adultos, sobre todo funcionarios públicos de tan mala conducta que son una vergüenza en su desempeño, aun en las funciones que deben ser modelo de la sociedad y especialmente para los menores?
Atentamente
Lic. Santiago Martínez

