Empresarios voraces
Señor director:
Hace poco, alguien calificó al universo del empresariado dominicano con ese ambiguo y confuso calificativo: voraces.
¿Quién es ese genio de las ciencias sociales? Tal vez, posee un vorazómetro, o sufre de un viejo encono.
Pienso todo lo contrario. Son conservadores.
A lo largo de los años, los he percibido como amantes de la capacidad instalada, la sustitución de importaciones… Y fanáticos de las exoneraciones y subsidios y altas tarifas arancelarias. Nada de la libre competencia, donde tendrían que ser realmente voraces. Y, ni hablar de la competitividad, sueño distante.
Si por voraz se entiende, no ser conformista y tener coraje para enfrentar el riesgo y acoger la innovación, entonces, sí, el empresario genuino es voraz.
La libre empresa tiene un talón de Aquiles que se llama riesgo. Aquél que asuma el riesgo de una operación, tiene todo el derecho a recibir beneficios compensatorios que se derivan de su decisión, que igual puede producir un éxito o un fracaso. El que se contenta con un cheque mensual del Presupuesto Nacional no entiende esto.
Ante el riesgo, el empresario pone a los pies de la diosa Fortuna sus riquezas o su crédito bancario para que su igual trabajo le produzca mayor beneficio. El beneficio, mayor o menor, es suyo y bien ganado dentro de la Ley.
Y esto es otro factor que debilita la voracidad: las leyes y decretos, los reglamentos. las inspecciones y hasta las mordidas.
Voraz sería Alejandro Grullón, a quien conocí cosechando guineos para la Grenada y hoy es el creador del emporio financiero más poderoso del país, del Caribe y Centroamérica. Voraz seria Pepín Corripio, a quien conocí vendiendo juguetes en la Emilio Pruodhome y hoy preside un fabuloso Grupo de Comunicaciones.
Y, más aún, en el caso que nos ocupa, el 49% de Refidomsa indica que el, o los empresarios que adquieran esa proporción de las acciones, por más voraz que sea, no obtendrá el control. Tendrá que someterse al poder del Estado. Dueño del 50%. Y ése sí que es voraz.
En conclusión, si el empresario dominicano no accede al 49% de Refidomsa por ser voraz, enhorabuena, que se le venda ya. José Martí dijo: Nuestro vino es agrio, pero es nuestro vino. Igual, nuestros empresarios son voraces, pero son nuestros empresarios.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

