Opinión

Cartas de los lectores

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Enfoque semanal

Señor director:

 Santo Domingo, la ciudad europea más vieja del continente americano, ha sufrido el influjo decisivo de cuatro grandes gobernantes, desde el férreo comendador de Lares, Frey Nicolás de Ovando al iniciarse el siglo XVI, quien trazó a cordel las primeras calles de la ciudad colonial, pasando por el dictador Trujillo, el civilista Joaquín Balaguer y ahora el modernista Leonel Fernández.

La afirmación no es propia del suscrito, fue emitida por el ingeniero Cristóbal Valdez, quien participó con los igualmente reputados ingenieros y arquitectos Rafael Tomás Hernández, Omar Rancier y Erwin Cott, como invitados en el almuerzo semanal del grupo de Comunicaciones Corripio, el pasado miércoles.

Trujillo sentó las bases de la modernización de la capital, destruida por el ciclón de San Zenón, el 3 de septiembre de 1930, y su mayor proyecto urbanístico fue la fracasada Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, inaugurada el 20 de diciembre de 1955 y luego convertida en Centro de los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Luego Balaguer, con sus extensas avenidas, proyectos habitacionales, escuelas, hospitales y edificios para alojar dependencias del Estado, hizo de Santo Domingo una urbe vibrante y progresista.

Y finalmente, el doctor Leonel Fernández, con su sueño de convertir a la capital  en una versión pequeña de Nueva York, recordando la época en que vivió  en el sector de Washington Heights.

En el período pasado construyó la primera línea del Metro, y  ahora ha iniciado la construcción del segundo ramal del mismo tren, desde la entrada de los Alcarrizos hasta la intersección de las avenidas John F. Kennedy y Máximo Gómez.

Y como brazo ejecutor de estos magnos proyectos, los que han requerido la mayor inversión de fondos públicos de toda nuestra historia republicana, y la aplicación de una tecnología de punta, el Jefe del Estado escogió al ingeniero Diandino Peña,

  La escogencia del ingeniero Diandino Peña, que fue el primer Secretario de Obras Públicas y Comunicaciones del periodo 1996-2000, no fue fruto del azar ni  de un compromiso político partidario.

Diandino Peña provenía del sector privado, donde se había destacado construyendo modernas torres de apartamentos, y tenía  merecida reputación, es de justicia reconocerlo.

Atentamente,

Julio César Jerez Whisky

Santo Domingo

El Nacional

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