Alerta a la conciencia
Señor director:
El recién finalizado año 2016 cerró con broche fatal su transcurrir en la República Dominicana: Numerosos hechos de violencia, y la pesquisa y posterior eliminación física del delincuente John Pércibal, a quien se le atribuyen numerosos atracos y asesinatos. Desde el mes de septiembre se le buscaba, sobre todo a partir del atraco a un camión de valores en la cercanía de la plaza Bella Vista Mall. Según informe de la Policía, existe un listado de otros atracos a realizar, próximamente, por John. P, junto a la banda que le acompañaba. Esta muerte, que había generado pérdida de vidas útiles, así como de millonaria suma de dinero y bienes, ha despertado reacciones en diferentes direcciones.
¿Quién duda que los hechos delincuenciales que se realizan a nivel nacional tienen a la ciudadanía sumida en el pánico y la incertidumbre? No hay seguridad ni en su casa, ni bajo ningún techo, pues celebrando una actividad social en el hogar, en un restaurante, comprando en una tienda, allí se ha producido el atraco, incluso con asesinato, independientemente de si hay o no resistencia de parte de la víctima. Por todo esto, resulta muy sospechosa y contradictoria la actitud que con la muerte del delincuente John Pércibal Matos, han asumido analistas de varios medios de prensa escrita, radial y televisiva, así como también abogados, y políticos dominicanos.
Frente al asunto del exteniente se ha esgrimido el asunto relativo al debido proceso, también se apela al hecho, ya sabido, de la impunidad reinante en el país, conforme a la cual las personas corruptas, pertenecientes a las altas esferas, no son tocadas. A sabiendas de que esto, la verdad es que jamás se debe justificar y tolerar un hecho negativo en virtud de otro de igual valor. Lo que se impone es insistir y luchar denodadamente por un sistema de justicia donde la impunidad y discrecionalidad judicial con el delito, no pueda ni asomarse.
Ese apoyo vedado a los delincuentes, de parte de quienes gozan del beneficio de hacer opinión pública, debe mover un alerta a la colectividad, a la conciencia ética nacional para que no se deje confundir por estos sectores que, en aras de defender el derecho a la vida del delincuente, y el respeto a los procesos jurídicos violados, según ellos, por la Policía, no ocultan su gran sensibilidad hacia quienes delinquen (pero jamás por las víctimas). Con tanta vehemencia lo hacen, que parece que estos son una especie de angelitos de Dios henchidos de inocencia, es decir la gran víctima.
Atentamente,
Melania Emeterio
