Opinión

Cartas de los lectores

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Enfoque semanal

Señor director:

  En estos días, el tema económico que mas comentarios ha merecido, la gran mayoría de ellos desfavorables, es el relacionado con el estudio que publicó el Banco Central, acerca de los valores mínimos de la canasta familiar por niveles de ingresos de la población.

  Para hacer sus cálculos, los técnicos del máximo organismo financiero dividen a la población en cinco  estratos, abarcando cada uno el 20%, los cuales gastan en la canasta familiar, desde un poco más de 10 mil hasta cerca de 50 mil pesos mensuales.

  Estos cálculos no responden a ningún interés del Banco Central de manipular las cifras. Se toman en cuenta diversos factores para considerar los bienes o servicios que integran cada canasta familiar, y, por consiguiente, muchas de las críticas vertidas carecen de fundamento.

  Por ejemplo, dentro de cada quintil se calcula lo que se debe pagar por el suministro de energía, y se sabe que prácticamente los del primer nivel, es decir, los habitantes de los barrios marginados no pagan por ese vital servicio, como también hay cerca de 800 mil de esos hogares afiliados dentro del programa Solidaridad que realiza el gobierno, para ir en auxilio de las familias más pobres, y casi millón y medio de sus niños reciben el beneficio del desayuno escolar.

Antes que un aumento  de salarios, al cual  nadie se opone, lo que conviene a las familias de menores ingresos es que suba el poder adquisitivo, y, como el Banco Central calcula que en una familia promedio,  padres y tres hijos,  más de uno  aporta ingresos, no es válido relacionarlos directamente el salario mínimo y el costo de la canasta familiar.

  Una de las “patas” de nuestra economía son las remesas. Los dominicanos residentes en el extranjero ayudan a sus familiares a  solventar  la canasta familiar.

  El Banco Central, en la persona de su competente gobernador general,  Héctor Valdez Albizu, ha centrado su política en mantener la estabilidad macroeconómica y bajo control la inflación. Evitemos que se adopte una política del perro mordiéndose la cola,

 Y no olvidemos que las alzas salariales, que representan cerca del 20% del costo de producción de las industrias, afectan  nuestra competitividad, en un momento de globalización del comercio, y por ende perjudican nuestra balanza comercial, lo mismo que la balanza de pagos.

Atentamente,

Julio César Jerez Whisky

Santo Domingo

El Nacional

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