Opinión

Cartas de los lectores

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Cartas

Oportuno

Señor director:
Desear, al inicio del año, muchas felicidades y próspero año nuevo, es una tradición popular muy arraigada, y aunque a lo mejor ya resulta un asunto ordinario, emotivo y con la característica de un cumplido, no deja de tener sentido, pues en términos individuales, es un llamado a caminar con la esperanza a cuesta, revisando la práctica a la luz de lo que es más elevado, y dejando atrás lo que no fue positivo. Todo esto tiene valor tanto en lo individual como en lo general: lo familiar, lo político, y lo social, ya que es una apuesta por el progreso. Hay un pasaje bíblico que lo explica mucho mejor:

“Ya es hora de que despertéis del sueño. La noche va pasando, el día está encima; desnudémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistámonos de las armas de la luz” (Romano 13) Frente a un año que comienza sobre las huellas del anterior, estas sabias palabras, desde las perspectivas de un compromiso con lo bueno, y la oportunidad de rectificar, son luminosas.

En el nivel individual o personal, desnudarse de las sombras de las tinieblas, para ir en busca de la luz, es un asunto del fuero interno particular de cada persona y de la evaluación que haga sobre si misma; sin embargo en el ámbito colectivo es oportuno detenerse y con la conciencia clara pasar revista y analizar con mucho tacto, los hechos que, durante el 2016, se corresponden con la metáfora de la tiniebla y a la metáfora de la luz.

El año 2017 es nuevo, pero se siente en él la pesadez de la herencia de lo viejo, es como un heredero de los traumas del año anterior. ¿Cuáles pudiéramos decir que son las tinieblas que se arrastran y oscurecen a Dominicana, y que se agudizaron en el año anterior ? Sin que establezcamos un orden de importancia y prioridad de las cosas, bien vale resaltar estos puntos:

La criminalidad organizada con su variante el sicariato, la corrupción con magnitudes de liderazgo internacional, impunidad judicial, los feminicidios al granel, alijos de drogas y tráfico de armas, pobreza, suplantación de mano de obra dominicana, retiro de querellas de parte de los principales testigos del asesinato del exrector de la UASD, Mateo Aquino Febrillet. Este último ejemplo de por si solo indica el grado de anomia social que padece el país, y junto a los demás constituyen indicadores de sombras y de tinieblas de las que el país debe desnudarse para buscar la luz.

En el escenario de corrupción y criminalidad entran grandes y pequeños, pues advierten que es muy débil y a veces inexistente el régimen de consecuencias.

Atentamente,
Melania Emeterio R.

El Nacional

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