Semáforo que espera
Señor director:
Una noche de sábado, de esas en las que aumenta el cotidiano consumo de alcohol, un vehículo deterioró el semáforo de la esquina José Contreras con Italia. Para asombro de muchos, el aparato fue repuesto el miércoles siguiente por la entidad correspondiente. Colocado en la parte baja del poste, tocable por un enano, fue destruido el viernes de la misma semana. Mientras el farol que va en el tope no da luz para quienes se desplazan de sur a norte por la Italia. Bueno sería que activasen al que está más alto en lo que reponen el de abajo, antes de una desgracia.
Atentamente,
Rafael Peralta Romero
Santo Domingo
El Semma
Señor director:
El caos en el Seguro de los Maestros, Semma inició en el primer gobierno del PLD, pues funcionarios genios metieron la política partidista. Decían que todas las direcciones tenían que estar en manos de miembros del partido, y ese disparate era tema obligado entre los educadores.
Maestros idóneos fueron desalojados de las gerencias, y las injusticias se multiplicaron. Era grande el bullicio en la Casa Nacional de la Asociación Dominicana de Profesores, ADP. A los maestros abusados solo les daba la cara la secretaria de Reclamos y Conflictos. Otros dirigentes estaban escondidos por miedo y los politiqueros estaban ocupados haciendo expedientes malignos a sus no acólitos. Solo nos salvamos algunos directores de escuela, que, con el apoyo de las comunidades educativas y sindicalistas auténticos, echamos el pleito.
El Semma, según ellos, debía ser dirigido por un peledeista, y al director lo sacaron jubilado. Nombraron un director y 3 subdirectores, miembros del PLD, y el final infeliz para los afiliados fue un desfalco, nadie sabe de cuantos millones. Lo que sabemos es que no hay un solo sometido.
Nombraron a Taína Gautreaux, y algunos dijimos que se había arreglado el Semma , pero poco duró la alegría. Según dicen, no la quieren el Ministro y el vocero de los maestros, y quieren adjudicarle el desorden. Por ese camino, la educación nacional seguirá a la cola, y al Semma, si Dios no mete su mano, lo harán colapsar.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo.

