Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

La negación.-

“He aquí las causas por las que un hombre mata. Aquí en el Cibao dos cosas deshonran: robar o soportar una injuria” Juan Bosch, “Camino real”.

En la literatura dominicana, respecto del arte y de la producción cuentística nacional e internacional, es el profesor Juan Bosch quien goza del mayor mérito y ponderación en el género. Esa producción, muchas veces didáctica, ha servido de marco en análisis sociales, políticos, culturales, y de género. La diversidad de los temas, las tramas y los finales, han hecho fluir una diversidad de interpretaciones, y a veces, (¿por qué no?) cierto nivel de distorsión y retorcimiento del propósito de su autor.

Un buen ejemplo es el cuento “Luis Pie”, uno de los más divulgados. Los análisis derivados, en su mayoría, han sido con el objeto de culpabilizar a República Dominicana de la desgracia social de Haití, y de seguro que no fue eso lo que pensó Bosch.

De Juan Bosch debe importarnos, en buena dosis, su punto de vista ético, porque este nos interpela en cada ocasión, en lo colectivo y en lo individual, por eso, el momento estelar que vive el país bajo la presión del descrédito nacional e internacionalmente por la desenfrenada corrupción y el robo desmedido, hace exacta la ocasión para conocer y socializar el muy poco divulgado cuento, “La negación”, pues este se nos revela hoy como cosa animada, como denuncia acusadora de nuestros comportamientos en la acción o en la de inacción.

Vale la pena echar manos a los precedentes éticos, sean físicos e inmateriales, y dicha historia sirve a estos propósitos.
¿Cuál es el asunto abordado en “La negación”? Se trata, en apretada síntesis, de una narrativa breve donde se presenta la actitud de un padre, José Dolores, quien salió de su campo para visitar a Eufemio, su hijo. Iba contento.

El recordaba que cuando salió, primero le dejó lista la tierra para sembrarla, entonces – pensó- ya debía estar cosechando. Al llegar a la casa se encuentra con la mujer de este, y un niño pequeño. José Dolores se identificó como el padre de Eufemio.

Lleno de alegría se entretuvo un rato acariciando al nieto y prometiéndole un regalo. Luego de un tiempo prudente, preguntó por el hijo. La mujer, con cierta dificultad, le dijo que este no se hallaba, pues estaba preso. Ante la pregunta del ¿por qué?, ella respondió: robó. Al escuchar la palabra “Robó”, el hombre pidió excusa a la mujer diciéndole que él no era el taita (el padre) de Eufemio, y se marchó. “Quiso detenerse, sin embargo, tuvo fuerzas para saltar la tranca con agilidad. Ni siquiera volvió la cara antes de tragárselo el recodo”.

Atentamente,
Nieves Emeterio Rondón

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación