Desbordada solidaridad
Señor director:
Con una concurrencia masiva se inició el velatorio de Rosa, el sábado seis de este mes. Gentes de distintas localidades acudieron este día y el domingo siguiente a dar solidaridad a la familia y cristiana sepultura a la difunta. Los tradicionales ritos de orientación católica empezaron con el velorio y debían concluir a los nueve días cuando se realiza el último sufragio que exige la cultura local.
Como en el paraje Mata Paloma no hay cementerio la sepultura de Rosa se produjo en la sección Los Mameyes del municipio de Haina, provincia San Cristóbal. La solidaridad desbordada en el local del velatorio se mantuvo paciente y solemne detrás del féretro hasta su destino final con una hilera de vehículos poco usual en esas comunidades empobrecidas y de malos recuerdos de la dictadura de Trujillo.
La hoy difunta Natividad Toledo, alias Rosa, y su esposo Bernardino Mesa, alias Baben, hoy viudo, llevaban unas cinco décadas unidos en matrimonio. Como ellos hay cientos de parejas en esas secciones y parajes, que son verdaderas y auténticas parejas respetables en el buen sentido de la palabra. Gentes de poca escuela y escasos recursos económicos; algunos víctimas del abuso de poder de Trujillo, pero como dijimos, respetables, caracterizados por ser honestos y honrados, laboriosas, responsables y solidarios; amantes de la paz en la tierra y el más allá.
Los nueve sufragios se realizan de manera ordinaria uno cada día al anochecer. Según la tradición, el último rito de Rosa caía el martes 16 de mayo pero se efectuó dos días antes, pues se estila hacer dos sufragios en una misma noche para que el último rezo sea un día sábado o domingo, para facilitar la asistencia de las gentes al rito final, que en este caso fue mucho más concurrido que el velorio
Este masivo apoyo enalteció la hoja de vida de la familia construida en valores que compromete a los sobrevivientes de Rosa, a mantener su línea de conducta recta y dignificante, conforme alas enseñanzas de sus ascendientes.
Ver a tantas personas, incluidos tantos jóvenes rindiendo reverencia a la difunta Rosa, y solidaridad a la familia nutre de esperanza en este país que ha descendido en valores y ha ascendido en perversidad. Paz al alma de Rosa, y conformidad para todos sus deudos.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

