Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

El movimiento sindical

Señor director:
Hace unos días, el movimiento sindical dominicano logró un aumento al salario mínimo de un 20% para el segmento no sectorizado de la economía.

Aunque nuestra propuesta original fue de un 30%, logramos ese 20% que resulta bajo en razón de los costos de la canasta básica que ya entró en vigencia.

No era la cifra aspirada por nosotros pero es la mayor cantidad lograda en los últimos años.
Mantenemos la demanda de un aumento de los salarios en el sector público, en donde no se haya producido aumento, para mejorar las condiciones de vida de sus servidores, al mismo tiempo que demandamos un aumento para los pensionados y jubilados, a quienes hace años no se les indexan las pensiones en función de la tasa de inflación.

La lucha por una mejor condición y calidad de vida del trabajador dominicano es y será una tarea pendiente, hasta que no logremos primero, que se incrementen los salarios y permitan la compra de bienes y servicios necesarios, y segundo, que sean indexados de acuerdo al índice de inflación.

Otro hecho que preocupa al movimiento sindical dominicano es la crisis en que ha caído el tripartismo, manifiesta en lo que ha acontecido con el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), una entidad que surgió con el objetivo de proteger a los trabajadores, pero que hoy se está desmontando, bajo la premisa de que representa una institución en desfase, cuando lo que se debería es promover el fortalecimiento de esta institución como mecanismo de protección, ya que el IDSS representa la oportunidad de proteger a los sectores de trabajadores que actualmente están excluidos en la seguridad social.

En cuanto al Código Laboral, cuya modificación reinició sus discusiones en el Consejo Consultivo del Trabajo, reiteramos en este escenario que no cederemos en nuestro propósito de que se mantengan los derechos adquiridos de los trabajadores.
El Gobierno tiene en carpeta un proyecto de ley de seguridad social, que en conjunto ha sido rechazado por la mayoría de los sectores que inciden directa o indirectamente en su accionar. Trabajadores, médicos, enfermeras y grupos sociales han destacado sus incongruencias y los vacíos que deja sin resolver.
El modelo económico dominicano es un reproductor de pobreza y marginalidad.
Atentamente,
Jacobo Ramos,
presidente de la CNTD

El Nacional

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