Prevención y asistencia
Señor director:
Del paso por el país del huracán Georges, en 1998, recuerdo sus estragos en toda la geografía nacional, siendo apenas de categoría 3, daños que fueron mayores porque los planes de emergencia no fueron activados durante la amenaza del ciclón y las medidas preventivas no fueron adoptadas a tiempo.
Según un informe del Programa de Desarrollo para las Naciones Unidas (PNUD), Georges cobró la vida de más de 300 personas; al menos 595 resultaron heridas; 64 desaparecieron y más de 85 mil fueron desplazadas.
Además de los daños causados a la infraestructura, los sectores productivos, la energía y las comunicaciones, el desastre puso al descubierto la extrema pobreza de República Dominicana y la inadecuada coordinación entre las diferentes entidades de socorro.
Diecinueve años después, nos enfrentamos al paso del huracán Irma por suelo dominicano, de categoría cinco y calificado “potencialmente catastrófico”, ante este fenómeno se resalta el seguimiento que los organismos de asistencia están dando y el llamado a los ciudadanos a tomar las prevenciones de lugar para evitar tragedias irremediables.
La Comisión Nacional de Emergencia (CNE) está vigilante, la población ha estado alerta, y es que anteriormente, como país hemos tenido experiencias desagradables por tomar a la ligera fenómenos atmosféricos que nos han azotado con fuerza y nos han encontrado desprevenidos, no sólo ha sido el huracán Georges.
Cierto es que hasta de los errores se aprende y en esta ocasión contamos con autoridades comprometidas con mantener a la ciudadanía al tanto de la trayectoria y evolución de Irma, y que han insistido hasta el cansancio en el tema de la prevención ante el paso de este fenómeno.
Sin embargo, no podemos olvidar que seguimos siendo un país con muchas zonas vulnerables y eso convierte a gran parte de la ciudadanía en presa fácil, a lo que se le suma que se resisten a abandonar sus humildes casas y pertenencias por temor a perder “lo poco que tienen”; ante estos casos el plan no sólo debe consistir en prevención, también debe resguardar los bienes de los más pobres, dar seguridad y asistencia antes, durante y tras el paso del huracán, sean cuales sean sus efectos en nuestro país.
Debemos estar preparados para socorrer, abastecer y dar asistencia médica, porque aunque rogamos para que no pase nada grave, lo cierto es nunca se sabe cuál será la realidad después del paso de Irma.
Atentamente,
Yesika Florentino

