Los choferes
Señor director:
Yo no sabía que el desorden en las calles sería un problema que me generaría tanta preocupación y angustia.
Lo supe hace apenas una semana, cuando uno de mis hijos llegó a la casa con el vehículo averiado debido a un choque. Me dijo que en la avenida César Dargam, cerca de los terrenos de la universidad APEC, su vehículo fue chocado por un chofer que venía en vía contraria. Indagaron, y el chofer tenía el seguro de ley y no estaba dispuesto a cubrir daños, alegando que no es suficientemente solvente.
Días antes, el hijo de una amiga estuvo a punto de perder la vida cuando un chofer que circulaba en vía contraria por la calle Cervantes, del sector de Gazcue, por poco lo golpea. Y es que los vehículos que circulan en vía contraria pueden sorprender a peatones y a otros choferes.
¿Por qué la Autoridad Metropolitana de Transporte y la Policía Nacional no se deciden a ponerle el frente a esta situación? ¿Por qué es tan difícil lograr que un grupito cumpla con la ley?
No se entiende que haya personas que puedan hacer lo que quieran, y no sean alcanzados por la Justicia.
No es que uno quiera desacreditar a los taxistas y a los choferes del transporte público, pero es que cada día están más renuentes a cumplir la ley y tienen la desfachatez de rechazar que estén faltando. Entienden que hay que soportarles esa majadería.
La ciudad de Santo Domingo está muy habitada y las calles llamadas muertas son cada vez menos, porque por cualquier lugar circula mucha gente a pie o en auto.
Respetar las leyes de tránsito es lo menos que se puede hacer, porque son muchas las vidas que se ponen en peligro cuando no se respeta una vía o se viola un semáforo.
Esto así, porque todo el mundo espera que los vehículos anden por la vía establecida, no que tomen la vía en sentido contrario. Yo puedo reparar el vehículo de mi hijo, y el susto que pasó el hijo de mi amiga fue solo eso, un susto, pero provoca tremendo susto pensar en lo que puede suceder si el desorden continúa reinando en las calles.
Atentamente,
Rafael Peguero.
Santo Domingo.

