Ficción
Señor director:
Ni soy de la época de Trujillo, ni me interesa resaltar o pisotear ningún concepto emitido en ese sentido. Lo que sí quisiera es dar mi opinión sobre el libro que la señora Trujillo acaba de publicar.
Como el título del libro lo dice Trujillo, mi padre no es más que la descripción de un padre, visto desde los ojos de su hija. Y los hijos mimados, caprichosos, sin límites ni formación, por lo general idolatran a sus permisivos padres.
Eso es lo que debemos entender todos, los familiares de los héroes, los descendientes de las víctimas, dominicanos que hemos ido a la escuela a aprender sobre nuestra historia, los que hemos leído buenos libros y los que aún contamos con costumbres y tan solo dos dedos de frente.
En otras palabras, para el sentido común, este libro es literatura de ficción y como tal debe verse.
Los amantes del género deben correr a comprar tan preciado ejemplar. y conocer en sus páginas a un nuevo superhéroe, quien, cual Harry Potter o Capitán Nemo, estuvo siempre listo a combatir el mal.
Los demás, sigamos conservando nuestra identidad como dominicanos y lo que nos queda de orgullo por ello.
Atentamente,
Julia Keizel
Santo Domingo
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¿Eficiencia?
Señor director:
Como empleada y dueña de una pequeña empresa, tengo tarjetas de débito y crédito de dos bancos.
Hace una semana, en un día de mucho ajetreo, fui a realizar unas compras a un supermercado, y sucede que ningunas de las dos tarjetas pasaba los requisitos del aparato verificador.
Segura de que tengo dinero, me dispongo a llamar a uno de los bancos, y nadie me responde.
Tras varios intentos y media hora perdida, tuve que dejar la compra, lo que me representa otra media hora también perdida.
Cuando, desde mi casa, después de una hora, pude comunicarme con uno de los bancos, una gentil jovencita me respondió: estábamos dando mantenimiento a nuestras redes, señora, disculpe los inconvenientes y le sugiero que vuelva de nuevo al lugar, su tarjeta no tiene problema alguno.
Cerré el teléfono sin preguntar por la eficiencia. ¿Para qué hablar de lo que no existe?
Atentamente,
Rafaelina Santiago

