Por la puerta angosta
Señor director:
A nuestro parecer, tanto el ministro de Educación como la ADP han sido tercos en el manejo de este conflicto. El ministerio no necesita un mes para desbloquear a los maestros y maestras, al comprobar que fueron afectados por error, pues (literalmente) solo necesita dar un clic para reactivarlos/as. Y el sindicato debiera ser más comedido en ocasión de organizar suspensión de clases. Para el gremio es una poderosa estrategia para reclamar derechos a su patrono, pero no es justo hacerlo a costa de los derechos de los estudiantes, que pierden clases que nunca recuperan.
Desde su fundación hasta hoy la ADP ha priorizado en sus métodos de lucha reivindicativa afectar los estudiantes con paralización de docencia sin que ningún presidente/a del gremio haya tenido una iniciativa tendente a superar esa cuestionable práctica.
Sendos sectores del magisterio debieran ponerse de acuerdo, sin malicia ni mala fe, sin que un sector perjudique los objetivos e intereses del otro. Esa sería la forma más efectiva de iniciar y llevar a cabo los cambios que el ministerio promueve a favor de los actores más importantes del sistema educativo que son los discípulos. Hasta ahora lo que este ministerio ha hecho ha sido comenzar la adecuación de la plataforma en la que se apoyaran esos cambios que en términos de resultados necesita, desea y demanda la sociedad.
La construcción de miles aulas, el desayuno, almuerzo y merienda, la tanda extendida, la donación de útiles y uniformes escolares, la mejoría salarial a los docentes, y demás, son parte estructural de la plataforma necesaria para la mejoría de la calidad de la educación. Sería muy importante que ministerio y ADP hicieran compromiso de al menos cinco años de labor docente ininterrumpida para que se comience a percibir estudiantes con un perfil mejorado. El ministerio tiene que cumplir con sus objetivos, y justificar la multiplicación de los recursos presupuestarios que recibe la cartera desde 2013. Ministerio y sindicato deben armonizarse respetándose sus objetivos y sus derechos pero sin perjuicio de los alumnos. Bajo esa posición el sindicato cumple y crece y el ministro no saldría por la puerta angosta como sus antecesores.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

