Ultrajan la Constitución
Señor director:
La ambición de poder principalmente de los políticos organizados en los partidos o desde el mismo poder, han venido ultrajando la Carta Magna de la República Dominicana para agenciarse beneficios personales y de grupos pretextando motivaciones diferentes. Si grosero y soberbio fue hacerlo en el siglo pasado, raya en lo perverso hacerlo en la actualidad, en clara confección de un traje a su medida, en cuanto sea para postularse a la presidencia del país u otro cargo electivo importante donde se puedan meter las manos.
Hay que tener mucha cachaza para atreverse, como se atrevió un senador, un diputado y el gobernador de San Cristóbal, a comenzar desde ahora a promover una nueva modificación a la Constitución y la consiguiente repostulación del presidente Danilo Medina.
La población debe ponerse en alerta ahora, y atajar los metamensajes dirigidos a la reelección de Danilo Medina y peor aún, mensajes subliminales, propios de un régimen de fuerza, guiado por el Partido de la Liberación Dominicana. Ha habido señales tangibles circunstanciales en ese sentido. Esos legisladores del PLD y los que han sido comprados, son capaces de cualquier jugada, y más en cumplimiento de su objetivo de fabricar presidentes hasta el 2044.
Concatenemos esto con la declaración del diputado Radhames Camacho de que “con 500 pesos y un pica pollo” (por persona) se consiguen los votos que necesiten; y ellos poseen las condiciones: Tienen mucho dinero y escasa vergüenza.
Cualquierizar la Constitución es un paso previo a desconocerla. Más que despreciarla la han atropellado sin reparo alguno. Y se hace desde el Palacio Nacional, desde el Congreso, desde Interior y Policía y desde muchas otras instituciones del Estado, desbordadas de petulancia y de ambición de más poder, considerándose por encima del bien y del mal.
La Carta Suprema se viola con soborno a legisladores para que la modifiquen para reelegir a Danilo Medina, se viola cuando los congresistas legislan en su propio beneficio y cuando no se cumple con sus mandatos ni con las leyes vigentes.
Esas violaciones y las de otras normativas institucionales han frenado el progreso, el disfrute de una cultura de paz y hasta las buenas costumbres del país, perjudicado y desacreditado por los políticos partidistas.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

