Conductas peligrosas
Señor director:
Resulta de mucha importancia y de interés social el destacar, cómo el respeto, la moral, la responsabilidad de los padres o las buenas costumbres de nuestros ancestros han ido en picada, tal vez, desde hace dos décadas atrás.
Me voy a referir a uno de los barrios de la capital, Villas Agrícolas, donde el día a día que se vive allí luce ser como si fuera el fin del mundo; me explico, el irrespeto hacia los vecinos de hacerle la vida miserable con la música alta, a todas horas del día es una muestra de ello.
No importa si puede haber algún anciano enfermo, o si quienes trabajan desde muy temprano en la mañana pueden llegar cansados y con dolor de cabeza a sus casas, si alguien quiere leer un libro con tranquilidad, para quienes no conocen el respeto de los espacios de los demás, entonces no conocen realmente lo que es la paz.
Los motores que corren a altas velocidades irrespetando a los peatones, es otro de los problemas que afronta este sector. Estos jóvenes al calibrar en una goma, ponen en riesgo la vida de los demás. Eso nos dice por dónde anda el nivel de inconsciencia de los ciudadanos.
Lo que sí resulta ser muy peligroso es el observar en carne propia desde hace un tiempo y que creo seguirá en ese mismo ritmo cómo jovencitos entre los 8 y 17 años permanecen pasadas las 10:00 y 11:00 de la noche, sin control alguno de sus padres, inclusive adolescentes, consumiendo alcohol.
Las vestimentas que estos jóvenes usan nos permiten augurar el camino hacia donde estas conductas les llevarán. Es horroroso y penoso a la vez el mundo que allí se vive, ya no existe el fin de semana como para disfrutar y descansar, para los adultos precoces, sólo está el día a día, sin frenos ni autoridad, viven desorientado de una realidad funesta que le espera en el futuro.
Sería irresponsable de mi parte no destacar el esfuerzo de la revolución educativa que ha tenido el gobierno en las escuelas, pero de momento, parecería que se está sembrando en vano, el descontrol social que vive el país es alarmante y lamentablemente ha arropado a una generación de jóvenes que al final no tendrán nada que ofrecer a la sociedad.
Y como decía el dramaturgo y poeta inglés William Shakespeare, “malgasté el tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí”.
Atentamente,
Luis José Martinez,
periodista.

