Hipólito Mejía
Señor director:
En realidad, la carta de triunfo para la victoria del Partido Revolucionario Dominicano en las elecciones de mayo del año 2012, es el ex presidente Hipólito Mejía.
Lo entiendo así, porque es la persona que ha sabido poner siempre los puntos sobre las íes, que conoce la relación que se debe tener con el Partido de la Liberación Dominicana, que sabe lo que se debe hacer para enfrentar a otras fuerzas políticas y para ganar adeptos fuera del Partido Revolucionario Dominicano.
Miguel Vargas no es un mal dirigente, pero le falta la experiencia que tiene Hipólito Mejía en estas lides, y puede ser que tenga que esperar algún tiempo más para llegar a ser presidente de la República, como es la aspiración de todo dirigente político.
A Hipólito Mejía le sobra, sin embargo, experiencia y agudeza.
Sabe hablar como habla el pueblo, sabe expresarse como se expresa el pueblo, y es transparente y nítido como es el pueblo. Eso es lo que se debe pedir de un dirigente, como carta de triunfo.
Atentamente,
Rafael Mordán
Santiago
Fidias Aristy
Señor director:
En un encuentro de trabajo que sostuve con el secretario general de la Liga Municipal Dominicana (LMD), Fidias Aristy, percibí que tiene como prioridad la educación y la transparencia.
El encuentro fue semanas antes del 26 de enero, fecha en la que Aristy, fue ratificado en su interinato al frente de la LMD por un año (en vez de cuatro como debió ser) en una extraña asamblea (escaramuza) de ésas a las que el liderazgo político nacional ya nos tiene acostumbrados.
Ya reconfirmado, aunque sea por un año, y establecido como secretario general, confiamos en que va a profundizar y a consolidar sus planes y programas en el aspecto educativo, pues no está sujeto a ningún tipo de discusión que todo proceso de desarrollo hacia la superación y la mejor calidad de vida del ser humano está fundamentado en el conocimiento y la educación.
Solo nos resta dar nuestro estímulo al doctor Fidias Aristy para que concretice la excelente gestión que se ha propuesto al frente de la LMD.
Atentamente,
José Vicente Calderón R.
Santo Domingo

