Opinión

Cartas de los lectores

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Nuestro destino

Señor director:
Lo cierto es que tanto usted como yo somos los culpables del rumbo que lleva nuestro destino, no el gobierno, ni las iglesias, ni los grupos políticos o sectores organizados, tampoco del Papa o autoridades de ultramar, la culpa es nuestra.

Si bien vivimos en una sociedad contaminada, putrefacta en todos los sentidos, mediocremente equitativa, no es menos cierto que nosotros mismos hemos creado dicha sociedad, recuerde que somos quienes la conformamos, somos quienes enviamos nuestros hijo/as a las calles, somos quienes decidimos si pagamos impuestos o no, somos quienes tomamos decisiones tan importantes como elegir un presidente, somos quienes decimos darle un giro a la economía con la creación de nuevas micro y macro-empresas, somos quienes determinamos en qué o quién creemos, entonces, aquí entre “nos”, ¿Quién es culpable? Si ya usted lo identificó, tratemos de reflexionar en lo siguiente:

Según Miguel de Cervantes, las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo.

No sea usted esclavo de un Sistema socio-político capitalista cuyo único objetivo es “joderle” la vida a través de un Sistema fallido, diseñado para enriquecer solo unos pocos, preocúpese por ser usted la diferencia, sea usted quien levante la mano y diga “no estoy de acuerdo”, pero propongo esto, sea de los que diga.

Mis hijos recibirán un buen ejemplo desde casa para que sean seres humanos diferentes ante la sociedad, sea de los que usa sus habilidades para crear empleos, ya sea en emprendimiento o formando nuevos líderes, sea de los que cuando no entiende algo no dice que si, indaga para luego afirmar o deferir.

Siempre que no esté de acuerdo, no sea ignorante, aporte una propuesta y busque todos los medios la manera de materializarla, no es suficiente solo quejarse del sistema y buscar culpables, tanto usted como yo como tenemos la misma responsabilidad.

Haga suya la frase del Papa Francisco, “prohibido quejarse”. Usted solo puede quejarse no cuando demuestra por qué se queja, sino cuando puede traer una solución factible en beneficio de los demás, piense de manera colectiva y que le importe un bledo el sistema. Somos nosotros, las grandes masas quienes ponemos la tilde y ponemos a funcionar al planeta.
Concluiremos instándole a que invierta en conocimiento, edúquese, no reproduzca lo que usted no entiende o no conoce, eso solo multiplicará la desgracia ante las generaciones venideras.

Atentamente,

Edilberto Zapete

El Nacional

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