Son la misma cosa
Señor director:
Quienes creyeron que el pleno de la Cámara de Cuentas sería interpelado por el Congreso Nacional perdieron su tiempo y aniquilaron su esperanza, pues no percibieron que en el PLD (Partido de la Liberación Dominicana), salvo excepciones, todos son la misma cosa. Con razón, a raíz de la escogencia de esos funcionarios se difundió públicamente que su presidente pertenecía al partido en el poder. Con ese aval de compañeros, ellos y la mayoría de altos servidores públicos asumen el derecho de pertenencia de los bienes e inmuebles del Estado.
Por eso, casos escandalosos como el de Corde (Corporación de Empresas Estatales), el Cea (Consejo Estatal del Azúcar) y demás, se cuentan por decenas.
Para ellos la violación de la Constitución y de cualquier ley como la de salarios para incurrir en actos de corrupción se ha convertido en un hábito de los funcionarios designados por el Poder Ejecutivo e igual los elegidos por el voto popular, siendo el congreso dominicano el peor ejemplo, aunque a costa de macanazos verbales han abandonado parte de su vergonzosa practica.
Para el lio de la Cámara de Cuentas, ya los diputados establecieron su estrategia burlona designando una comisión que “investigue” el caso, apostando al olvido y al cansancio de la población, suponiéndose una tregua para que la ciudadanía se enfríe mientras llegue otro escándalo de corrupción mayor que el del momento, con escasa garantía de que se administre justicia, dados los amarres del PLD con las instituciones del Estado.
En esa masificada parcela política, el objetivo común específico es acumular riqueza sin ningún reparo ético ni moral, aunque sea a costa de la miseria de la gente que no tiene comida, medicina ni techo y de los que se arriesgan navegando en aguas embravecidas en busca de la calidad de vida que no consiguen en su patria.
Como nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer, ojala que el caso de la OMSA (Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses) que involucra un asesinato dentro de un hecho de corrupción, se aplique justicia como mandan las leyes y exige la sociedad dominicana, desacreditada en el extranjero por los muchos y grandes casos de crímenes, narcotráfico y corrupción que quedan impunes parcial o total con la indiferencia del gobierno y de su partido, del que son la misma cosa.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

