Opinión

Cartas de los lectores

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Politiquería uasdiana

Señor director:
Hoy, una rectora entra en la rutina de dirección de la UASD a cargo de la Dra. Emma Polanco. De su gestión se espera que no sea más de lo mismo. Ojalá no se fanatice ni se maree. Ojalá supere su gestión de Decana de Ciencias Económicas donde lo hizo bien. Ojalá se alinee políticamente en la fila de la luz, de la honradez y transparencia. Por ser mujer genera confianza en muchas gentes dentro y fuera de la UASD, pues hoy por hoy las mujeres son más honestas y menos liosas que los hombres. ¡En hora buena! Para que Emma se la juegue, en una universidad cualquierizada y en picada, en medio de un ambiente nacional golpeado por la violencia, la corrupción y la delincuencia.

A la UASD solo le queda el mérito de ser la primera de América. Ya no es la que más investiga; no es la de más calidad ni la de más conciencia crítica, ni la más revolucionaria.

Es cuestionable si valió la pena abonar los predios de la autónoma con la sangre de tantos líderes valiosos y revolucionarios que defendieron su fuero y su desarrollo. Propongámonos la tarea de discutir con sociólogos y filósofos, si valió la pena la férrea lucha desde la trincheras de la universidad y del pueblo, por la decencia, el progreso y la democracia de esta nación, que hoy esta rumbo a Cuidados Intensivos, por la pus que brota de su cuerpo, contaminado por la soberbia de la mayoría de la alta clase partidaria y el tren de mando de los poderes del Estado.

Últimamente, nuevos y retrógrados vientos han soplado en esta universidad contra el estudiantado con paralización de docencia en demanda de distintas reivindicaciones, justas muchas de ellas, pero atentatoria de los derechos del alumnado, pues mientras demandan conquistas, secuestran el derecho de los discípulos a recibir clases a tiempo completo, y apegada al pensum de cada carrera.

Es claramente arbitrario desarrollar una lucha reivindicativa exigiendo demandas por derechos adquiridos, a costa de los derechos de otros, en este caso contra los estudiantes. Es lo que se conoce como la lucha del huevo y la piedra. Ojala que Emma lo haga bien, que marque la diferencia frente sus antecesores y sobre todo que estampe las huellas que el saliente rector no pudo legar.

Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

El Nacional

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