La Tremenda Corte
Señor director:
Fueron conductas como el tigueraje político las que sirvieron de caldo de cultivo para que en Venezuela surgiera un “vengador social” que lo fue Hugo Chávez Frías; la clase política llegó a tal nivel de desprestigio, el Pueblo se hastió tanto que prefirió que un militar desconocido asumiera las riendas de esa nación, en vez de que continuaran gobernando adecos y copeyanos bajo la consigna descarada y retrógrada de la “Conchupancia”.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) por un lado extasiado y envilecido en su prolongado ejercicio del poder que le ha traído entre otras cosas; la pérdida de sus principios y método de trabajo. El Partido Revolucionario Moderno (PRM), un intento de hacer oposición que no ha trascendido más por la incoherencia y tozudez de sus dos principales dirigentes, los cuales no fueron capaces de desligar a esa organización de las rancias y desfasadas prácticas de su partido madre: el PRD. Un partido «moderno» con viejas “mañas”. Deduzca usted cuál de ambos partidos nacionales se asemeja al Chamlipó y el otro será por descarte, el Fumanchú…
¡Ni hablar del PRD y el PRSC! pobres entelequias, reducidos a “partidos bisagra” para mendigar su reconocimiento y el acceso a los fondos para las organizaciones que obtienen más de un cinco por ciento de las votaciones. Estamos ante la insólita decadencia de la partidocracia criolla, fenómeno interesante y que habrá de producir situaciones y realidades impostergables para la pervivencia de la democracia y la Nación dominicana como proyecto viable y no degenerar en un “estado fallido” a mediano plazo.
Atentamente,
Domingo Rojas Pereyra
Senaduría Baoruco
Señor director:
Luego de un largo proceso de consultadas, de ver y ponderar los resultados de diferentes encuestas, medir el sentir de la gente, recibir su aliento, llegar a este momento de firme convicción, bajo el entendido de que mi pueblo y mi gente valoran mi humildad y honestidad, capacidad y vocación de servicio para representarles dignamente y servirle de todo corazón.
Buscar la senaduría de Baoruco ha sido profundamente meditada, ponderada y consultada con todo el rigor que amerita asumir un proyecto de servicio para nuestra gente, consciente de que en mi caso esta decisión significa realizar un gran esfuerzo personal para hacer una provincia mejor para quienes residen en ella y para quienes quieran regresar.
Rafael Méndez

