Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

¡Chávez!

Señor director:

Este hombre entró intempestivamente a la política, justo cuando el pueblo venezolano sentía la angustia inducida por gobiernos con  el repudiable estigma de la corrupción.

Más que un hombre importante en la patria de Bolívar, era Chávez un coronel audaz, esforzado y accidentalista.

Tal era la figura que caricaturizaron los copeyanos y que, contrariamente, exaltaron  los venezolanos que anhelaban un cambio de gobierno frente a las riquezas del lago Maracaibo y ante el flotante dolor del Sierra Nevada.

Para no olvidarlo, se trata de la figura atípica de un guardia con actitud desafiante.

A nadie debe sorprender que Chávez sienta en Miraflores los efectos subyacentes del poder geopolítico y advierta   planes de hostigar su política normalmente gráfica y habitualmente contestataria.

Tampoco debe ser desquiciante su particular concepción sobre la política regional que en concibe colocada entre dos extremos agresivos e indolentes: «comunismo e imperialismo». 

Como se puede ver, el background es desconcertante, pero de momento lo que está en el tapete es el impase Colombia-Venezuela, más la mediación de República Dominicana. Todo y más seria fácil de entender a la luz de ciertas consecuencias convencionales, aun cuando unos que otros sectores disfruten respirar el característico olor del azufre que detecta Chávez.

Habría que interpretar sendas paradojas que rechazan sus recíprocos mensajes y de ahí la razón por la que Leonel Fernández ha de cumplir su rol de mediador supeditado a consecuencias geopolíticas sin afectar su ideario ni mancillar la particularidad de su trabajo.

Empero, talvez valga la pena entender que debió ser Brasil,  mas no así esta pequeña nación, el árbitro, por ser geográficamente dominante y superior en liderato regional, producción y desarrollo.

En todo caso, Chávez es una realidad susceptible de embarazar a la opinión pública, al desautorizar a quienes pudieran juzgarlo alegremente y renegar del momento que debe servir para unificar criterios y ajustar valores equidistantes al destino común de Latinoamérica.

Estimo, finalmente, que independientemente de que el presidente venezolano venga o no al país, continuarán las tensiones y, en el mejor de los casos,  disfrutaremos del efímero alivio de un impase que será permanentemente reciclado.

Atentamente,

Cristóbal Deschamps

Santo Domingo

El Nacional

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