Desayuno escolar
Señor director:
En la década de 1960, hice los estudios primarios en la escuela República de Haití, y recuerdo la merienda de muy buena calidad, que consistía en una torta de trigo o de maíz y la bebida era un trópico frío, y había estudiantes que bebían más de uno, pues algunos desayunábamos antes de asistir al plantel y rechazábamos la merienda. Nunca escuché de intoxicaciones, y hablo de 50 anos atrás. Por eso, duele que en pleno siglo 21 con frecuencia se estén intoxicando alumnos y que nadie sea sancionado.
Sé lo difícil que es enfrentar a los dueños del negocio de la leche, y los niños afectados son pobres y tienen escasos dolientes en el gobierno, y para muchos de nuestros ricos funcionarios, el futuro de la patria son sus hijos.
Cuando dirigía una escuela, casi todos los inicios de año escolar discutía con quienes llevaban la merienda, y me quejaba a las autoridades educativas, principalmente por la leche saborizada.
La menos mala era la de chocolate, pero las demás eran tan desagradables que los niños abrían las cajitas, la probaban y la tiraban al zafacón. Creía que era gadejo, hasta que probé una con sabor a piña y me dio tal náusea que jamás volví a inventar, y dejé de motivar a los niños para que la bebieran. Las autoridades eran poco receptivas con las quejas, quizás sabían que enfrentar a los dueños del negocio de la leche era chocar con un iceberg.
Ojalá el hasta las últimas consecuencias del ministro de Educación no sea la inobservancia de sanción a que nos tienen acostumbrados, y más, con ese grupo de funcionarios permisivos que van más allá de lo imaginable. Éstos tienen un máster en descalificar moralmente a sus críticos, con cuya actitud quieren borrar males crecientes que están a la vista de todos menos de los protagonistas de esa desfachatez, porque se hacen de la vista gorda. Son los mismos que apoyan a sus acólitos, por más bochornosos que sean los escándalos en que se involucran. Es un axioma que los funcionarios son los responsables de la corrupción que nos está tragando con todo y ropa, y esto muy bien les encaja: Quien no sanciona el mal. manda a que se haga. Algunos, dicen que las autoridades están esperando que mueran niños, para parar los escándalos de la leche, lo cual me resisto a creer, aunque tienen muy bien ganado ese rumor.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

