Leonel mediador
Señor Director:
El presidente Leonel Fernández se superó a sí mismo cuando de lider Internacional fue elevado a mediador, categoría principal, según el Derecho Público Internacional que abrillantó el jurisconsulto cubano Antonio Sánchez de Bustamante. Fernández fue acogido como mediador entre Colombia y Venezuela, unánimemente, por las Naciones que integran el Grupo de Río.
Y, presidente de una pequeña nación antillana, llegó a encabezar una comisión integrada, además por dos colosos Estados Federados, Estados de Estados, de Norteamérica y Sudamérica: México y Brasil.
Tras un conflicto verbal entre el presidente de Colombia y el de Venezuela, capturó la mente de los dignatarios presentes, la escena en que, en la anterior Reunión de Río celebrada en Santo Domingo, se erigió Fernández para restituir la tranquilidad hemisferica y el diálogo entre los presidentes Uribe y Chávez.
Obediente y, claro está, prudente pero ágil, no tardó en dar cumplimiento al mandato. Fue allí, frente al grupo mandante que Chávez, con lealtad institucional, debió rechazar la mediación. Fernández acudió temprano a su cita con Uribe. Y cuando marchaba lealmente y para cumplir un mandato aceptado por todos, hete aquí que Chávez rechaza la mediación.
Se ingenia la escaramuza, imperdonable y fuera de contexto, de delegar en su Canciller, Nicolás Maduro, la entrevista con el cumplido mediador.
Acto improcedente, porque la raíz que provocó el mandato del Grupo de Río a la Comisión mediadora presidida por Fernández fue para zanjar diferencias personales entre Uribe y Chávez. Sin espacio para un Canciller ni otra persona.
Y esto se desprende tambien cuando, en acción desaforada, indiscreta y totalmente antidiplomática y antiprotocolar, Chávez afirma que mientras Uribe sea presidente de Colombia no accederá a pacificar sus relaciones con el país fronterizo. Infantilismo emocional.
Desde que el Rey de España, Juan Carlos I solicitó silencio a Chávez, éste ha convertido el histórico Palacio de Miraflores en ring de boxeo internacional. Pocas han sido las naciones que no ha mortificado con su insano vituperio.
Fernández, insoslayable en su decencia, lamenta cualquier inquietud que haya afectado a Venezuela al cumplir con el mandato que le impuso el grupo de Rio. Beau Geste.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

