Buen paso de Alburquerque
Señor director:
Al pedir licencia como coordinador del gabinete social para no contaminar el programa de la tarjeta Solidaridad con sus aspiraciones a la candidatura presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, el vicepresidente Rafael Alburquerque consolida su imagen como ciudadano de principios.
Podrá disentirse de sus planteamientos sobre la realidad política, pero no se le puede cuestionar su pulcritud personal.
Deja mucho qué desear, verbigracia, que el número de beneficiarios se haya incrementado cuando, según el propio presidente de la República, desde el año 2004 a la fecha la pobreza se ha reducido en un 10 por ciento. Uno entiende entonces que, a menos pobres, mejos tarjetas de asistecia social. Y también menos burocracia para su distribución.
Pero los recursos que se emplean para esos fines no se han desviado para otros fines. Alburquerque ni lo haría ni lo permitiría, porque es de los políticos que está en la política no para servirse ni para enriquecerse, sino con el interés de contribuir con la construcción de una sociedad más justa.
No hemos compartido militancia política. Él pertenece al PLD y yo soy vicepresidente del Partido Revolucionar Social Demócrata, PRSD, tras abandonar el Partido Revolucionario Dominicano. Pero el hecho de que no coincidamos en la misma fuerza política no impide reconocer su capacidad y honradez, así como su bonhomía.
Alburquerque podía permanecer al frente del gabinete social, encargado de distribuir la tarjeta Solidaridad, sin temor de que el programa se contaminaría con sus aspiraciones políticas, pero él ha optado por una licencia para evitar toda especulación.
Esa licencia es un paso importante a favor de la transparencia que deberían imitar todos los funcionarios políticos que promueven aspiraciones.
Y todavía voy más lejos, al proponer que todos los aspirantes, del gobierno y de la oposición, rindan cuentas sobre la procedencia de los recursos que utilizan en sus aprestos.
Este país urge de transparencia y decencia como parte de las respuestas acuciantes problemas sociales. De ahí que la licencia de Alburquerque como coordinador del programa Solidaridad deba erigirse en punto de partida.
Atentamente,
Rafael Cordero Díaz
Santo Domingo

