Las aceras
Señor director:
El síndico Roberto Salcedo, con su actitud se gana la antipatía de muchas personas, pues para él no existimos los peatones, que somos los dueños de las aceras. Las aceras son los espacios laterales de las calles, pertenecientes a los caminantes. Ese axioma lo saben él y sus coristas, pues no son ignorantes.
En el corazón del barrio María Auxiliadora está la escuela República de Honduras, y ahí laboré 31 años, por lo cual implica conozco a las personas del sector, que son buenas, trabajadoras, honestas y pagadoras de sus impuestos. No merecen la arrabalización de su principal entrada, Federico Velázquez con Albert Thomas. Los vendedores son los dueños de las aceras, casi todas inservibles desde la intersección de esas dos calles hasta la Federico Bermúdez, y generalmente los peatones tienen que tirarse a esa transitada calle que es la Velázquez, por la cantidad de personas que de lunes a viernes asisten a los centros de salud que ahí se encuentran, y también caminan los niños y adolescentes que van a la Honduras, a los colegios y al Instituto Técnico Salesiano (Itesa).
En la esquina entre Albert Thomas y Federico Velázquez está el Instituto Dermatológico (con acera buena porque la hicieron ellos y no hay vendedores). Estos están en la acera de la esquina del plantel y en la acera del Luis Eduardo Aybar (Morgan), con su apéndice, una maternidad. En esa misma área está Cemadoja, Salud Mental, el Centro de Gastroenterología y la Unidad de Quemados. Dejé para último el Centro de Salud Activo 20-30, porque a principio de octubre fui a un chequeo de la vista y vi que estaban picando la acera. Uno de los picadores me dijo que iban a construir todas las aceras del barrio. Con unos comunitarios comenté la buena nueva.
Pero arreglaron un pedazo para hacerles unos módulos a los vendedores, quienes pagan arbitrios a esa sindicatura, con un representante que prioriza el dinero. Si alguien lo duda que consulte el diccionario. Lamentablemente, los munícipes de María Auxiliadora tendrán que seguir desafiando el peligro, por culpa de un síndico que, lo mismo que otros funcionarios municipales, irrespeta las leyes.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez.
Santo Domingo.

