Enfoque semanal
Señor director:
La designación de la licenciada Josefina Pimentel como titular del Ministerio de Educación, fue un acierto, y los frutos que está rindiendo, comienzan ya a palparse.
Esto nada tiene de extraño. Ella ha desempeñado la subsecretaría del ramo en más de una oportunidad. Educadora por vocación, y dueña de una probidad incuestionable, la licenciada Pimentel venía con el aval del excelente desempeño que tuvo al frente del Instituto de Formación Técnico Profesional.
Todos estamos conscientes de que la educación, a nivel público, necesita una clara reorientación, con la fijación de nuevas metas, que permitan no solo la transformación curricular, que naturalmente debe pasar por una calificación, y no solo cuantificación, del magisterio nacional.
Hay un consenso de que es una obligación del Estado incrementar las partidas asignadas al Ministerio de Educación, que una ley adjetiva, cuya aplicación ha sido demorada, ha fijado en el 4% del Producto Interno Bruto.
Pero, como ha expresado el presidente, la asignación de más recursos no se traduce, automáticamente, en mejora de la docencia, si previamente no se procede a realizar un programa de capacitación del personal docente.
Hay que construir más escuelas, y dotar a las mismas de los recursos tecnológicos del siglo 21, y es imprescindible aumentar las horas de la docencia, en un horario que concluya a las cuatro o cinco de la tarde, con una hora de almuerzo a mediodía. Se requiere dotar de uniformes y zapatos, libros y cuadernos a los alumnos, para hacer del proceso enseñanza aprendizaje un ejercicio verdaderamente democrático, y que la economía del hogar no se refleje en la cantidad o la calidad de lo que aprenden nuestros hijos.
Pero esto se logrará en el mediano plazo, con el apoyo que ha venido ofreciendo, desde su elevada investidura, el presidente Leonel Fernández, un estadista comprometido.
Este objetivo debe contar con el apoyo de todos los sectores, para que los cambios que periódicamente ocurren en la conducción de los asuntos del Estado, no signifiquen un retraso de los planes educativos en marcha.
Por eso, hay que reiterar las felicitaciones a Pimentel. Los maestros, ejes de cualquier sistema educativo, deben cumplir sin vacilaciones el papel que de ellos se espera.
Atentamente,
Julio César Jerez Whisky
Santo Domingo

