Opinión

Cartas de los lectores

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Enfoque semanal

Señor director:

 El retorno a la palestra  del comunicador  Álvaro Arvelo hijo, es un hecho que debe concitar el regocijo de cuántos en este país se preocupan porque las cosas marchen bien, como es el objetivo del popular programa radial El Gobierno de la Mañana, que se difunde por la emisora Z-101.

 Como saben  prácticamente todos los dominicanos, Alvarito, como se conoce popularmente al distinguido colega, tuvo que guardar reposo luego de someterse a una delicada operación quirúrgica en uno de sus pulmones, en la Plaza de la Salud, pues una vieja lesión cancerígena de la próstata, había hecho metástasis en las vías respiratorias superiores.

 Con más de medio siglo de ejercicio profesional, pues se inició en las páginas deportivas del desaparecido diario La Nación, de mano del gran periodista que fuera don Mario Alvarez Dugan, Alvarito Arvelo se ha caracterizado por la verticalidad con que emite sus juicios, comprometido  como está solo con el bien común.

 Quienes tenemos la comunicación social como profesión principal, sabemos bien lo difícil que resulta ser objetivo, sometido como siempre se está a las presiones de  los intereses políticos, sociales y económicos que gravitan en toda sociedad humana.

 A veces el tono que emplea Alvarito para calificar situaciones, con un lenguaje desprovisto de artificios, no resulta grato para algunas epidermis sensibles, a quienes gusta del periodismo almibarado, que brilla por su ausencia en todos y cada uno de quienes  integran el equipo de periodistas y locutores que realizan el Gobierno de la Mañana, con el veterano Willy Rodríguez a la cabeza, en su calidad de director de la Z.

Yo, que he hecho  periodismo radial por la desaparecida Radio Cristal, cuyo noticiario tuve oportunidad de dirigir, como igualmente he mantenido en ese mismo lapso el programa de televisión Enfoque Semanal por varios de los principales canales del país, además de la columna homónima en este diario, tengo clara conciencia de la dosis de capacidad, integridad y valor que demanda, en países de escaso desarrollo educativo y cultural, el estar dispuesto a llamar al pan, pan y al vino,  vino.

  Por eso, nos congratulamos por el retorno a la palestra de un hombre de las altas  condiciones humanas de Alvarito, a quién deseo muchos años más de fructífera existencia.

 Atentamente,

Julio César Jerez Whisky

Santo Domingo

El Nacional

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