Opinión

Cartas de Los Lectores

Cartas de Los Lectores

A Montes Arache

Señor director:

Me dirijo al comandante.

Gracias, comandante. Mil gracias, por haber nacido en “Quisqueya la indómita y brava” y haberte forjado como militar, para defender “su invicto y glorioso pendón”.

Gracias por la disciplina, el don de mando, tu coraje de leyenda, que inspiraron con tus hazañas a soldados y pueblo.

Gracias, pues, después de ti ya no hay excusas, todo soldado sabe cuál es la misión que cubre con su uniforme: Vivir del lado del deber y estar preparado en el momento que las circunstancias de la patria clamen su defensa, para no dejarla morir destrozada en las fauces de los tiburones ambiciosos, insaciables y crueles que, como en aquel abril glorioso, malos dominicanos amenazaron con devorarla o postrarla bajo las botas extranjeras.

Gracias por inspirar a la resistencia indoblegable en aquel 27 de abril en el puente Duarte, donde se definió el vivir bajo el yugo de un pasado ominoso o el tránsito hacia el respeto a la voluntad popular y la vuelta a la constitucionalidad.

Gracias por ser bujía inspiradora en aquella memorable batalla del 15 y 16 de junio cuando el avance de las tropas invasoras hacía trepidar con furia el trueno de sus armas infernales, para destruir el deseo de libertad de un pueblo siempre “indómito y bravo”.

Gracias por tu ejemplo de valentía y disposición absoluta a vencer o morir en aquel domingo 19 de diciembre de 1965, donde la batalla del Matum quedó impresa en la historia militar, como ejemplo de que, al final, se imponen quienes están armados por la fuerza de la razón, la moral y el sano y firme fervor patriótico.

Gracias, soldado valiente, que con tu ejemplo inspiraste equipos con espíritu de leyenda: los hombres ranas y a los civiles y militares constitucionalistas que decidieron seguir tu mandato de “un paso atrás, ni para coger impulso”.

Gracias, hombre leyenda. Hombre de honor y dignidad. Militar decidido a vencer o morir en el intento.

Gracias, Hombre Rana, guerrero inmortal que enseñaste que el uniforme militar se lleva para dignificar la patria.

 ¡Gracias, comandante Montes Arache, primer fusil de la Revolución de Abril!

Vaya usted en paz. ¡Ha cumplido su misión! Que Dios lo acoja en su gloria. Amén.

Atentamente,

Andrés R. Fortunato Victoriá

Santo Domingo

El Nacional

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