Opinión

CARTAS DE LOS LECTORES

CARTAS DE LOS LECTORES

¿Educación?

Señor director:

Además de mejorar la educación en calidad y en capacidad para transmitir conocimientos y desarrollar habilidades, hay que educar mejor en valores. Escuchaba recientemente a un psiquiatra decir en un programa radial que la gente tiene derecho a beber.

En verdad, no sé qué significa el derecho a beber. Si es eso el ejercicio de un derecho, hay que decir que tiene derecho a intoxicarse de cualquier modo. Los llamados a beber y a llenarse el estómago de alcohol, aunque no aparezca arroz, leche o gasolina, uno tiene que pensar que solo pueden ser hechos en un país donde al Estado y al sector privado poco les importa lo que haga la gente con tal de que no se les moleste o no se les obligue a erogar dinero.

Quien así hablaba, es un profesional de la conducta, pero no entiendo cómo llegó a ese punto. Está bien que diga que no hay que meter preso a quien tome unos tragos, pero no que reivindique el derecho a beber como si eso fuera una conquista.

Buscar el bienestar que deseamos, tratar de construirlo día a día, eso sí es un derecho que nadie puede negarle a la gente, a la colectividad.

Otra vez voy a citar al Padre de la Patria: “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio, hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria”.

A eso sí tenemos derecho, y a eso sí nos llama el deber, a mantener en buenas condiciones la salud, el corazón y el juicio para poder evitar que quienes no tienen juicio o no tienen corazón, terminen de dañar la precaria salud de la patria.

No podemos continuar en esta chercha mal coordinada y peor entendida.

Si en el país no nos decidimos a educar en valores, a hacer que la gente no priorice el consumo de alcohol sino que se divierta de la forma más sana para preservar lo que realmente tiene valor, vamos a tener generaciones desviadas con problemas en franco crecimiento y no en vías de solución. Y a eso sí que nadie tiene derecho, a sembrar desesperanza.

Atentamente,

Clara A. González.

Santo Domingo.

El Nacional

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