Educación
Señor director:
Conozco por décadas a la licenciada Josefina Pimentel, quien ocupó por muchos años, con diferentes ministros, la segunda posición de la cartera de Educación. Se la conoce como seria, de poco hablar, decente, atenta y aparentaba apolítica. Causó sorpresa verla montada en el tren de la casta peledeísta, para lo cual le asiste tdo el derecho. Pero no actuó con prudencia la señora ministra, al ponerse un sueldo privilegiado de 300 mil pesos a la entrada de un gobierno que ha dado muestra de austero y arrastra un paquete fiscal que golpea drásticamente a los pobres, y en medio de maestros que viven de salario, no de sueldo, que casi todos habitan en casas alquiladas, algunos en quinto patio.
La ministra y todos los funcionarios de Educación deben tomar en cuenta que son los maestros de aulas los que desarrollan el currículo. A ellos hay que mejorarles su calidad de vida y de trabajo y tenerlos satisfechos. Ellos y los estudiantes son los más importantes actores del proceso enseñar/aprender. Doña Josefina Pimentel tiene derecho a ganar los 300 mil pesos que se asignó, pero los maestros tienen derecho a que se les multiplique el miserable salario que devengan por la compleja labor de educar. El presidente de la Asociación Dominicana de Profesores, ADP, acaba de demandar un aumento salarial a 30 mil pesos de sueldo base por tanda, lo cual no constituye ninguna locura.
A los maestros les disgusta que la incumbente de Educación haya resuelto su problema y omitido el de ellos. Ella debería saber que el mal accionar de los altos funcionarios de Educación concita el rechazo de los educadores y la malquerencia llega por gravedad, incide en los procesos y perjudica al estudiantado. Sin embargo, debemos entender que la ministra sabe que su ratificación en el cargo es transitoria, pues no es idónea para ese puesto a partir de todas las propuestas a implementar como causa y consecuencia de la tanda extendida.
Si el presidente Medina está convencido de relanzar la mejoría de la calidad de la Educación, debe estar perfilando ya la persona a quien va a colocar en el Ministerio. Que Dios lo ilumine para que sea una persona políticamente independiente. Las personas idóneas son pocas, pero quedan todavía.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez.
Santo Domingo.

