Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Corrupción y capitalismo

Señor director:

 Bajo el velo de la corrupción administrativa esta la consolidación del capitalismo, en la República Dominicana.

 En 1961, aquí casi nadie tenía dinero. Todo era de Trujillo. Tras su ajusticiamiento, la confusión, un golpe de Estado y una guerra civil, llega Balaguer, en 1966.

La derecha de Estados Unidos sostenía que los dominicanos, traumatizados por el dictador, no tenían en mente la obtención y multiplicación de bienes. E indicaron a Balaguer que era necesario crear una ‘fuerte’ clase alta, promoviendo la corrupción. Los nuevos ricos abrirían negocios. El comunismo, predicador de nacionalizaciones, no progresaría, y los llamados por Bosch, «tutumpotes», protegerían con sus vidas las fortunas. Eso sí, tenia que haber impunidad para  consolidar las bases de la economía.

En 1978, Balaguer sale, y la consolidación del capitalismo estaba incompleta. Faltaban el PRD y el PLD por gobernar. Sus dirigentes eran pobres. Ambos, arriban y se rigen sin correctores. Los prestamistas internacionales les dieron luz verde, y no quedó un alto dirigente, que no fuera millonario.

 PRD y PLD sostienen que sus dirigentes estaban en la indigencia. Que necesitaron ‘dignificarse’. Que tenían que interactuar con los ricos  balagueristas, y no podían permitirse ser ‘vistos’ y tratados ‘al menos’. 

A ellos, por la manera ideológica que se ofertaron, los observadores les asumieron tendencias  de izquierda. Pero, las mentalidades  forjadas en el socialismo no se corrompen fácilmente. Hay que citar al general anticonstitucionalista Elías Wessin y Wessin: «Los izquierdistas-revolucionarios que tenemos son gentes con la barriga vacía; denles comida y una botella de ron; verán como ‘menean’ el rabo».

Para concluir narrando la consolidación del capitalismo nacional, hay que subrayar que, con fines de crear esa clase económica superfuerte, han beneficiado a muchas familias de comerciantes, ayudados en la evasión de impuestos.

Sin embargo, en los últimos meses, personajes de organismos internacionales   empiezan a pronunciarse contra el enriquecimiento ilícito.

¿Es esto señal de que apagarán la luz verde, y  entraremos en el lapso de luz amarilla? ¡A lo mejor! Sabremos que la luz cambió a rojo cuando alguien se lleve la señal y se acabe la impunidad.

Atentamente,

J. De Frank Canelo

 Santo Domingo

El Nacional

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