Violencia de género
Señor director:
La violencia hacia la mujer es definida en la Ley 24- 97 como Toda acción o conducta pública o privada en razón de su género que causa daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico a la mujer, mediante el empleo de la fuerza física o violencia o violencia sicológica, verbal, intimidación o persecución.
Este es un artículo emblemático.
En esta parte, es marcada la diferencia entre lo viejo y lo nuevo en la materia. Por eso es tan preciso.
Recientemente, un nuevo hecho de violencia contra la mujer ha conmovido a buena parte de la ciudadanía dominicana, y del exterior, debido a la saña y al exceso desproporcionado con que actuaron hombres agresores, productores de televisión, contra una mujer a la que entrevistaban.
Nuevamente, el sector farandulero y de la comunicación arremete en forma brutal contra una mujer, esta vez del mismo medio televisivo. Venya Carolina, la víctima, pudo haber perdido la vida frente a las cámaras de televisión.
Es el programa Los Dueños del Circo producido por dos venezolanos, y una cubana. Hay dos dominicanos, pero tienen otra categoría.
Prácticamente el equipo completo arremetió contra Venya Carolina, quien quedó viva para contarlo. Según el informe (publicado) del médico legista asegura que ella sufrió golpes y heridas curables en 10 o 15 días si no hay complicaciones.
A estos golpes y heridas se suman los efectos emocionales, y el estrés postraumático que sigue a toda acción de esta naturaleza, y cuya evaluación habrá de proseguirse, pues allí se llegó tan lejos, que después de la acometida, lo celebraron, y sellaron su gozo enviando su trofeo de inmediato a canales internacionales.
Este hecho es paradigmático en materia de violaciones del artículo 309-1 de la Ley 24- 97 y del Código Penal.
Como regularmente la violencia física está precedida de violencia verbal y sicológica, Venya Carolina había recibido severas críticas/ agresiones de parte de los faranduleros. Esta ha de ser la razón por la que (craso error) se apersonó al canal 15, a la cueva de los lobos. Quizá si hubiese un tribunal al cual acudir (con seguridad) cuando se siente vejada, ella hubiese desahogado su ira en vías institucionales, y no en sus medios personales.
Atentamente,
Melania Emeterio Rondón
Santiago

