Sagrario…
Señor director:
El pasado mes de marzo fue triste para la familia Díaz Santiago, al recibir la información, de parte del señor rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, doctor Franklin García Fermín, de que el busto de Sagrario Ercira, aprobado por Resolución 2009-074 del Consejo Universitario, sería colocado cerca del local de la Federación de Estudiantes Dominicanos, FED, por sugerencia de una Comisión de Vigilancia de diseño.
Recordamos que el vespertino El Nacional, durante los 10 días de agonía de Sagrario, del 4 al 14 de abril de 1972, muerte y entierro, fueron muy solidarios con nuestra familia y con la UASD, ante el ametrallamiento de la familia universitaria en la sede central por parte de la Policía Nacional, el 4 de abril de 1972 y ante su ocupación, saqueo y destrucción durante 11 días.
Recibimos otra vez su solidaridad, hasta que con la Semana Mayor de este año llega la reflexión, permitiendo que el pasado miércoles 14 de abril, en el 38 aniversario, el busto de Sagrario lo contempláramos en el lugar histórico del Alma Máter, donde ofrendó su vida por la Universidad Primada de América.
Es precisa la ocasión para manifestar nuestra gratitud al Consejo Universitario de la UASD, al rector, a la Facultad de Arte, y en especial al escultor profesor Manuel de Jesús Barías, que, al esculpir diho busto, plasmó la más perfecta imagen de Sagrario Ercira Díaz Santiago en vida.
Reciba, señor director, la gratitud de la familia Díaz Santiago, en especial junto a los periodistas Lilliam Oviedo y Ruddy Germán Pérez.
Atentamente,
Dr. Fidias Omar Díaz Santiago
Santo Domingo
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Abril en la memoria
Señor director:
Lo cierto es que resulta penoso que en un abril, la sociedad dominicana esté ocupada en los chismes de patio de los políticos sin propuesta y en el chisme farandulero de los llamados Dueños del Circo, que en realidad no son dueños sino títeres de gente poderosa que desahoga a través de ellos sus rabias y pone a circular rumores.
Abril es el mes de la gloriosa gesta por el retorno a la constitucionalidad y de la lucha patriótica contra la Segunda Intervención Militar de Estados Unidos. ¿Por qué distraer la memoria y la atención en lo banal?
Atentamente,
Rafael Cordero
Santo Domingo

