Príamo Medina
Señor director:
Es duro el dolor que nos embarga cuando tenemos que despedir al amigo, con el que alguna vez compartimos penas y alegrías.
Una lágrima ha empañado nuestros ojos al conocer el deceso de un compañero y hermano.
La República Dominicana ha perdido a uno de sus mejores hijos, el doctor Príamo Hungría Medina Pérez, miembro de una distinguida familia de Neyba, provincia Bahoruco.
Este escritor, abogado y político se destacó como miembro de un selecto grupo de articulistas y opinantes en los desaparecidos periódicos La Noticia y Ultima Hora y en la actualidad mantenía una columna sabatina en el diario El Nacional.
Príamo Medina fue político hasta la hora de su partida, una persona que vivió con dignidad, arrojo y decoro. Desde muy joven abrazó la ideología socialdemócrata, convirtiéndose en excelente expositor de esta corriente. Sus mejores años de vida partidaria los pasó en el PRD, organización que abandonó en el año 2004.
Además de ser amigo y vocero del doctor José Francisco Peña Gómez, fue director de Comunicaciones y del programa Tribuna Democrática.
Príamo Medina fue un destacado e incansable luchador de la sociedad civil. En su pueblo natal, ejerció la función de gobernador y presidente del Casino Unión Neybera.
También fue cofundador de la Asociación para el Desarrollo de la Provincia Bahoruco,. (Adeproba), en la que ocupó la presidencia en varias oportunidades.
En el orden público y privado, el doctor Medina se desempeñó como administrador en planificación de la Oficina Nacional de Planificación (Onaplan), administrador general de la Dominican Motors, consultor jurídico del Ministerio de Educación y de La Lotería Nacional y relacionador público del Senado de la República, entre otras funciones.
La partida de Príamo Medina deja un profundo pesar en la provincia Bahoruco, y sólo nos resta pedirle al Todopoderoso que otorgue resignación y conformidad a sus familiares, entre ellos a su señora esposa Aristomelia Cuevas y a sus hijos Edwin Jorge, Príamo Segundo, Aridia Isabel y Víctor Marcos, y exhortarles a mantener encendida su memoria y sus aportes, como una tea ardiente que jamás ha de apagarse.
Atentamente,
Nélsido Herasme
Periodista

