Corporán
Señor director:
A casi todos nos invadió la tristeza el lunes pasado, cuando nos enteramos del fallecimiento de Rafael Corporán de los Santos, un personaje nuestro de la radio y la televisión que, en sus programas dio cátedras de humildad, altruismo y solidaridad. Estos eran un toque de queda, mayormente entre los excluidos, a los que favorecía con comidas, medicinas y electrodomésticos.
Obviamente así se comportaba, porque creció en un hogar regenteado solo por su madre, donde abundaban las precariedades. Luego de mucho esforzarse y convertirse en empresario radial y televisivo, no hizo lo que hacen muchos, que es borrar su pasado de vicisitudes. Por el contrario, lo narraba para motivar a los suyos, a sus subalternos, a los oyentes y televidentes, mayormente jóvenes, respecto a que el éxito se puede lograr si se estudia y se trabaja con disciplina.
El pasado año, muchísimo nos alegramos cuando en los premios Casandra le entregaron El Soberano, y lo mismo sentimos justo un día antes de morir, cuando los ejecutivos de Color Visión le hicieron un homenaje de despedida, por su 25 años ininterrumpidos alegrando a los televidentes y ayudando a los pobres. En ese acto tan bonito y emotivo lo vimos muy deteriorado, por sus problemas de salud, pero aun así se lo gozo con sus familiares, colegas comunicadores, y otras personas que aprovecharon esa oportunidad para manifestarle afectos.
Los ejecutivos de Color Visión, la botaron con ese homenaje, y así se hace, porque es en vida, en vida hermano, que se rinden los honores correspondientes a los hombres que, como Corporán de los Santos son peregrinos, que al marcharse nos dejan un legado de entrega y amor al prójimo, y como (valga la redundancia) el amor es lo único imperecedero, con él siempre lo recordaremos.
Paz a sus restos y consuelo a sus familiares.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

