¿Como borregos?
Señor director;
La actitud de algunos funcionarios respecto del reclamo de la mayoría de los dominicanos para que se asigne un justo presupuesto a la educación, es lamentable. Parece que lo que les interesa es que los ciudadanos no nos eduquemos para que se nos pueda aplicar el calificativo borregos y de esa manera la sociedad toda, no sólo la sensible y solidaria sea acarreada como borregos.
Se preguntan ellos en qué invertir la suma resulta de un 4 por ciento del Producto Interno Bruto para la educación. Está de más señalar en que invertir los 85 mil millones: Capacitación del personal docente. Edificación y adecuación remodelación de planteles. Salario justo para maestros y maestras.
Se necesita dejar de pensar o decir que tal o cual ley data de tal o cual fecha, y cumplir con lo que manda esa ley y lo que corresponde a cada quien.
¿Por qué ahora? Porque es el momento en que el ciudadano común y corriente quiere o exige que no lo consideren borrego.
El sacerdote de mi parroquia justifica el 4 por ciento para la educación de este modo:
Bien para los niños y para el país. Para que todos tengan derecho a una buena educación porque todos somos hijos de Dios. Ayuda a dignificar la vida de la juventud.
La falta de educación es el abono más eficaz para una sociedad de borregos. Y no queremos eso.
Atentamente,
Dra. Daisy Vargas de Peralta
Santo Domingo
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El pecado
Señor director:
Con la música cristiana puesta de moda incluso por las mejores emisoras, o al menos por las más escuchadas, hay que insistir en que no todo lo que es alegría es una incitación al pecado. No lo es, por ejemplo, el espíritu de la Navidad.
El gozo de la Navidad no es incitación al pecado, aunque muchas veces el comercio logre presentarla como eso, porque se utiliza para promover bebidas alcohólicas y hasta actividades pecaminosas.
Pero se trata de celebrar el nacimiento de Jesús, y se puede hacer sin glorificar el pecado capital, sin caer en la gula, la envidia, la soberbia o en la pereza.
El amor, no está relacionado con esto.
Atentamente,
Luis D. Pestano
Santo Domingo

