Benedicto XVI
Señor Director:
Atacan hoy al ilustre teólogo alemán, tenaza del positivismo actual, Su Santidad el papa Benedicto XVI, porque saben que la existencia del papa y el papado es la más sólida, la única historia y, sobre todo, la única prueba viviente de que la Iglesia Católica es la religión verdadera y original.
Esto es así, porque tiene su raíz en los apóstoles, en Pedro y en Jesús de Nazaret.
Tras haber resucitado, Jesús reunió a sus Apóstoles y eligió, de entre ellos, el clarividente, que atestiguó un día la divinidad de Jesús, el arrebatado, el que con más fragor expresó en público su amor a Jesús y le dijo en presencia de todos: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia.
Desde ese instante, la Iglesia Católica es la única religión que se origina históricamente en Pedro, por mandato selectivo de Jesús, el Dios-hombre que nació, vivió entre los hombres, murió y resucitó para conciliar al género humano, a lo largo de los siglos, con su Divino Creador.
Ni Lutero, ni Enrique VIII, ni ningún fundador de alguna comunidad o secta, o de alguna de las llamadas Iglesias Cristianas, por más adornada que esté de costumbres cristianas, entronca sus raíces históricas con Pedro, ni, mucho menos con el mandato de Jesús: tú eres Pedro
Solo la Iglesia Católica, que quiere decir universal; Apostólica, porque se originó en el apóstol Pedro; Santa, a pesar de los pederastas; Romana, porque en la antigua Roma decidió el apóstol Pedro erigir su sede para actuar como Obispo.
A paso parejo, a lo largo de la historia, las fuerzas del mal han tratado de destruir ese vínculo histórico, sagrado, imperecedero, con toda clase de falsedades y de ignominiosas calumnias, hasta el día de hoy con deleznables ataques contra Benedicto XVI.
Pero también, dijo Jesús: No se turbe vuestro corazón ni tema
Las puertas del infierno no prevalecerán contra mi Iglesia.
¡Salve, intachable pontífice augusto, Benedicto XVI!
Atentamente,
Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

