Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

La violencia

Señor director:

La violencia es uno de los grandes males que tiene tensa a esta sociedad. ONG, organizaciones barriales, coordinaciones comunitarias, iglesias y demás, realizan múltiples actividades para concienciar la gente para controlarla y prevenirla. La violencia de parejas, de familia y de género se enfoca y se trabaja, dejando de lado la violencia institucional y otras.

Es muy importante trabajar la familia como núcleo fundamental de la sociedad, para que se desarrolle y multiplique sin violencia y se ejercite una masculinidad responsable sin agresión física, patrimonial, económica ni sicológica que modele a ciudadanos/as para una convivencia pacifica, de respeto y equidad que promueva una cultura de paz. Pero hay que trabajar con variados métodos pacíficos la violencia institucional, comercial, empresarial…, que lacera a la sociedad apoyada por el poder en sus  diferentes manifestaciones.

Por ejemplo, las envasadoras de GLP que estafan a los clientes con llenado incompleto; los desalojos y embargos ilegales; el personal que cobra y no realiza su trabajo como es el DPCA, en contraste con tanta gente seria ávida de un empleito, en un país con indigentes que se acuestan sin cenar, sin garantía de desayuno ni almuerzo para el día siguiente, eso es violencia. Violar la Constitución y las leyes, es violencia, y es mayor cuando se hace desde el Congreso.

Los grandes sueldos de los altos funcionarios y el grueso de trabajadores, entre ellos guardias y policías con salarios excesivamente bajos, es violencia. Los desafueros, financieros y la falta de credibilidad que empañan al exministro de educación y a la cartera educativa en contraposición del perfil propio de quien ostente el cargo, es violencia.

 La rebatiña moral protagonizada por los altos políticos; la falta de nuevas aulas, y las malas condiciones de otras para la docencia; los altos ruidos que intranquilizan a los barrios, también son violencia. En fin, la falta de equidad, de honestidad, de justicia, de transparencia,  de responsabilidad, la arrogancia, y los privilegios, son manifestaciones de violencia.

Y si el Estado  promueve estos actos, el es responsable de casi toda la violencia. Aun así, debemos contribuir para controlarla, o ella terminará sepultándonos.

Atentamente,

Lic. Santiago Martínez

Santo Domingo

El Nacional

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