Opinión

Cartas de los lectores

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Enfoque semanal

Señor director:

El conflicto existente entre la Distribuidora de Electricidad del Este, propiedad de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales, y el consorcio energético AES Dominicana, por el no cumplimiento de un contrato que obliga a esta última a entregar 300 megavatios diarios, pone el desnudo donde radica el origen de la crisis que afecta a ese sector.

AES, en vez de entregar a la empresa estatal 300 megavatios diarios de electricidad, al precio convenido de 6 centavos de dólar el kilovatio,  le entrega 50 megas, valorados en 3 mil dólares, porque los 300 megavatios representarían 18 mil dólares.

Esto obliga a Distribuidora del Este a comprar los restantes 250 megavatios en el mercado, a un promedio de 23 centavos de dólar, lo que significa un perjuicio de unos 50 millones de dólares anuales.

Al precio de 23 centavos de dólar el kilovatio hora de electricidad, los productores agroindustriales tienen que olvidarse de  competir con sus iguales de Centroamérica o  Estados Unidos, para no decir de China,  por lo cual nuestra balanza de pagos no podrá nunca equilibrarse.

A 23 centavos de dólar el kilovatio hora, no hay hogar humilde o de clase media  que pueda pagar la tarifa energética, por modesto que sea su consumo, y por eso el Estado ha   tenido que usar los fondos del financiamiento que generosamente  concede el gobierno bolivariano del presidente Hugho Chávez, al través del Acuerdo  Petrocaribe, para subsidiar con más de 600 millones de dólares anuales el déficit de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales y sus subsidiarias.

Hay que ofrecer  solidaridad a la demanda entablada por la Distribuidora de Electricidad del Este, y a la patriótica actitud del vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, Celso Marranzini,  y si tenemos que ir no solo al tribunal de arbitraje de París, como pretende AES, o a otra instancia, concurrir sin temor, porque la razón está de parte del Gobierno.

Una cosa es proteger a los inversionistas y otra es pretender que se mantengan cláusulas leoninas en acuerdos cuya suscripción  se explica por la corrupción que fue norma en el pasado y que ha ido quedando atrás merced a la transparencia que se empeña en institucionalizar el presidente Leonel Fernández en los negocios públicos, y uno de cuyos mejores ejemplos es la gestión de  Marranzini.

Atentamente,

Julio César Jerez Whisky

Santo Domingo

El Nacional

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