Los servicios
Señor director:
En mis esfuerzos de mejorar la eficiencia de los pocos servicios gubernamentales, a los cuales me he expuesto, solamente he conseguido indignación y complicaciones.
En el sector energético, tanto el aspecto humana como el del suministro de electricidad, son caóticos en todo el sentido de la palabra.
Al principio, solicité un contador. Después de seis semanas de espera, me dirijo a la oficina comercial de EdeEste y me otorgaron un permiso para que me robe la electricidad (la luz). Ahora cuando Ópalo venga, ya no voy a tener que darle dinero para evitar las desconexiones, pues ya tengo licencia para robarme la Luz.
Estuve esperando cerca de ocho semanas por un contador que nunca llegaba. Entonces, empecé a llamar al 1-809-200- 1099, lo cual hacía casi semanalmente. Una representante, que aparentemente reconoció mi voz, me dijo: ¡Señor usted si fuñe! ¿Usted no tiene un permiso para robarse la luz?
A los tres meses me instalaron el contador y entonces empezó EdeEste a sacarme dinero.
Obviamente, hay serios problemas con el servicio de electricidad, aparte de que es el más caro, y el menos eficiente. ¿Que sucede? Que los que pagamos estamos subsidiando a los que no pagan. Triste realidad.
En mis esfuerzos de experimentar la eficiencia, pensando que si más gentes pagan la luz, tal como hace Euclides Gutiérrez, la tarifa quizás baja y entonces decido, contra mis principios de hombre de honor, reportar los fraudes, que por años están sucediendo en mí entorno.
Las brigadas de Ópalo, muchas veces son sobornadas. Lo digo responsablemente, porque lo sé.
Desde noviembre, estoy reportando a EdeEste, y he ido a la oficina comercial de Megacentro a denunciar estos robos de la electricidad, y nadie hace algo para detener esta práctica.
El otro caos es el servicio 311, que simple y llanamente es un servicio de monitoreo del Estado, porque ahí nada se resuelve. Usted hace la denuncia, le dan el número y acuéstese… Yo ya estoy roncando.
Atentamente,
Lic. Ricardo Y. Tejeda Guerrero
Santo Domingo

