Siervo de Cristo
Señor director:
Desde que empecé a tratar de cerca a Monseñor Flores Santana en La Vega siendo muy niño, hasta encontrarme de nuevo en Santiago cuando fue nombrado Arzobispo de esta diócesis y quien suscribe miembro de Rotary, en días pasados le visité en la casa sacerdotal para enfermos, encontrando allí a ese siervo de Cristo el cual refleja su santidad a través de la humildad.
Fue el gran arquitecto de La Vega no sólo por la construcción de la catedral y de la Universidad Tecnológica del Cibao (UCATECI), sino por su entrega. Se hizo sentir a través de Radio Santa María junto al padrino de ese proyecto educativo que impulsara don Francisco Gómez Estrella.
Lo mismo se puede decir de su defensa sobre los recursos naturales de Bonao, Cotuí, San Francisco de Macorís, Nagua, Bajo Yuna, Sánchez Ramírez y en especial en La Vega y Miranda, donde junto a Don Francisco y los clubes sociales encabezaron campaña de reforestación y enfrentando a las multinacionales que han explotado los recursos mineros de esas ciudades.
Me ha tocado ser el facultativo de las madres de varios obispos, así como de varios monseñores y en todos he encontrado un verdadero espíritu mariano, pero sobre todo en este gran tamborileño (Monseñor Flores) quien en verdad es un siervo de Cristo.
Al visitar a Monseñor Flores en la Casa Sacerdotal de Matanza, Santiago, pensé que allí encontraría a un enfermo acabado, y fue todo lo contrario, aunque los años pesan como señalaba mi padre, quien fuera compañero de caza y pesca de Monseñor Flores con rifles y anzuelo para preservar el medio ambiente, allí estaba el pastor de siempre.
Santiago ha dado grandes pastores, pero Monseñor Flores Santana también es de La Vega y hasta de Santo Domingo, donde quiso servir en una parroquia, a pesar de su investidura de arzobispo emérito de Santiago y el país.
Como miembro de Rotary en licencia les pido a los clubes rotarios de Santiago que continúen haciendo las visitas que se hacían con frecuencia a la casa sacerdotal de Matanza, así como a las demás casas de ancianos y enfermos, recordándoles que me tendrán siempre listo como buen Boy Scouts y (dando de sí, antes de pensar sí) como fiel seguidor de Paul Harris.
Atentamente,
Francisco Ángeles.
Psicólogo, psiquiatra y geriatra.

